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RESOLVEMOS NUESTROS CONFLICTOS DE MANERA AUTÓNOMA: INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN EDUCACIÓN INFANTIL.

Autora 

Rosa Mª Esquina Aracil

CEIP Carlos III, Córdoba

 

Resumen

A través de la experiencia acumulada durante más de una década trabajando en Educación Infantil, y tomando como referencia las investigaciones y experiencias de ámbito científico que sobre este tema se han desarrollado, he constatado que la forma en la que se aborda la resolución de conflictos en el aula es esencial, no ya tanto porque estos sean especialmente problemáticos o conflictivos, sino porque es cada vez más necesario facilitar y dotar a nuestro alumnado de las habilidades que les permitan vivir y convivir de manera pacífica y eficaz en la sociedad. En este artículo presento una pequeña propuesta didáctica para desarrollar en Educación Infantil.

¿Por qué es importante trabajar la resolución de conflictos en nuestras aulas?

Los miembros de la comunidad educativa y científica cada vez se sienten más sensibilizados y comprometidos; entre el profesorado es un tema habitual de preocupación y en muchas ocasiones estos se ven desbordados ante las conductas disruptivas que se producen en el aula. Asimismo, cada día son más los padres y madres que dicen sentirse incapaces de afrontar la solución de ciertas conductas de sus hijos e hijas. En este sentido, la escuela está realizando un esfuerzo en el ámbito de la creación de un clima de convivencia de cuyo éxito depende, en gran manera, la formación de ciudadanos y ciudadanas responsables. Este clima de convivencia debe fomentar habilidades sociales específicas, como la mejora de la comunicación, la negociación y la mediación, como una forma de hacer eficaz la educación para la paz en el día a día.

Debemos reflexionar primero sobre aspectos como la concepción que tenemos de los conflictos y la forma de abordar éstos con nuestros alumnos y alumnas. Personalmente estoy convencida de que la escuela es un espacio privilegiado de convivencia cuya finalidad prioritaria es atender en sus necesidades de desarrollo y aprendizaje a todos los niños y niñas, con independencia de su actitud y motivación, y quizás más aún a los que manifiestan más conflictos o dificultades, para planificar y poner en marcha todos los mecanismos a nuestro alcance, en esta etapa, la Infantil, tan receptiva y significativa para el desarrollo posterior del alumnado. Para ello, quizás debamos cambiar en primer lugar el concepto que generalmente tenemos sobre el conflicto (una situación temible y siempre desastrosa), que son los propios alumnos (o sus familias) los culpables de su aparición, y que la escuela no tiene nada que hacer porque en absoluto contribuye a que el problema surja. Por el contrario, hemos de entender que cuando aparece un conflicto, podemos tener ante nosotros una oportunidad privilegiada para aprender cuestiones que de otro modo sería difícil aprender y que finalmente les va a ayudar en su proceso de socialización.

Los conflictos interpersonales o intergrupales en nuestras aulas son inevitables, lo complicado es gestionarlos de modo creativo y positivo. Algunos aspectos que creo que podrían ayudar a resolver de manera más positiva los conflictos en nuestras aulas podrían ser el fomento de la participación mediante la puesta en práctica de metodologías que fomenten la cooperación y la autonomía como instrumento para aprender, así como dotarles de herramientas de gestión creativa de los conflictos (la negociación, la mediación, el diálogo, la reflexión colectiva sobre el conflicto…) y aprovechar los conflictos como oportunidades privilegiadas para aprender.

Partiendo de la importancia que tenía para mí como educadora, decidí iniciar la realización de un proyecto que me permitiera trabajar de manera más específica estos elementos. Esta propuesta educativa la llevé a cabo en una clase de Educación Infantil de 4 años con un total de 23 alumnos y alumnas, uno de ellos con necesidades educativas especiales (síndrome de Down), del CEIP Carlos III de La Carlota (Córdoba), del que era tutora. No se trata en general de una clase que presente problemas de conflictos especialmente graves ni frecuentes, pero no por ello exenta de los típicos conflictos que se dan entre iguales: por juguetes, por el reparto de responsabilidades, por el lugar en la fila, la rotura de algún material, los agrupamientos en los juegos, etc.

Antes de realizar la intervención educativa, era consciente de que debía identificar y caracterizar los conflictos que tenían lugar en mi aula. Partiendo de esta situación realicé una labor previa de investigación y recogida de datos basada en la observación, registro y análisis del comportamiento en el contexto de mi aula, para identificar las estrategias de resolución de conflictos que utiliza el alumnado y comprobar si se producen modificaciones en las estrategias para resolver conflictos que utiliza el alumnado y comprobar al aplicar un procedimiento autónomo de resolución de conflictos si se producen modificaciones. Para ello utilicé un diario de clase, una lista de control de los conflictos y el análisis de unos dibujos del alumnado sobre la resolución de un conflicto.

Como resumen de los datos obtenidos antes de la intervención educativa, podríamos resaltar los siguientes aspectos:

  • Los alumnos y alumnas perciben de manera clara e intuitiva los principales conflictos que se producen en el aula. Los conflictos se dan fundamentalmente, y en este orden, por la posesión de algún objeto o juguete, una cuestión competitiva (ser los primeros en la fila, sentarse al lado de la seño, ir primero al baño…), y por agresión física o pequeños insultos y en algunos casos por deterioro de algún objeto.

  • A través de sus dibujos y comentarios, podemos afirmar que el alumnado percibe como los más graves las agresiones físicas y tienden a relacionar la palabra conflicto o pelea con este tipo situación conflictiva.

  • Ante la mayoría de las situaciones conflictivas tienden a reaccionar con el llanto, como un instrumento para centrar la atención en ellos y ellas y en muchas ocasiones el llanto se utiliza como un instrumento para salir airoso o vencedor en el conflicto.

  • Ante un conflicto buscan la intervención de la persona adulta que encarna la autoridad, en este caso la maestra, mostrando pocos intentos de resolverlo por sí solos.

  • La actitud de los compañeros ante un conflicto suele ser el de observador, o buscando a la maestra para hacerla partícipe del conflicto, interviniendo directamente en pocos casos.

 

Podemos concluir por lo tanto, que el alumnado de mi clase no tiene en general las habilidades básicas (escuchar, comprender y aceptar sentimientos de los otros) necesarias para la correcta resolución de conflictos con sus iguales, ni una cierta habilidad para la búsqueda de alternativas, ya que aún no tienen bien desarrollada la capacidad de adoptar perspectivas sociales, poniéndose en el lugar del otro y es necesario que se inicien en la búsqueda de estrategias y el desarrollo de capacidades para afrontar y resolver de manera más autónoma sus conflictos.

Intervención Educativa

El procedimiento de regulación de conflictos puede ser utilizado, en sus elementos básicos, por niños y niñas muy pequeños. Muy esquematizado, el proceso podría constar de cinco fases:

1. Parar y calmarse.

2. Identificar el problema. (¿Qué ha pasado?)

3. Generar soluciones. (¿Qué podemos hacer?)

4. Evaluar las soluciones. (¿Qué decidimos?)

5. Planear la puesta en práctica (¿Cómo lo hacemos?)

Mi objetivo sería que los alumnos y alumnas identificaran e interiorizaran dichos pasos para después poderlos realizar de manera autónoma y ver en que medida es un método eficaz en la resolución de conflictos. Para ello, como tutora y referente de mis alumnos, adopto el papel de mediadora pero mi papel en los conflictos se rige por el principio de la autonomía: todo lo que ellos puedan resolver por sí mismos debe ser respetado. La intervención del profesorado sólo debe realizarse en caso de que se demande o si existe peligro de daño físico o psíquico.

Se trabajó fundamentalmente a través de juegos y las aportaciones del grupo, llevándose a cabo a través de cinco sesiones básicas. A estas sesiones matinales se le sumarán todos los momentos en que se planteen conflictos en el aula, que serán aprovechados para aplicar las ideas que vayamos trabajando.

Contenido de las sesiones

Como en toda planificación educativa, y más en Educación Infantil, ésta va a tener un carácter flexible y se adaptará a los momentos y aportaciones que vayan surgiendo. Al final del artículo recojo fotografías sobre los materiales realizados.

Primera sesión: Introducción y detección de las ideas previas.

La primera sesión sirve para introducir al alumnado en el tema mediante el diálogo abierto. El objetivo principal es situar las causas más frecuentes por las que se dan situaciones de conflicto dentro del aula, por lo que intervine lo menos posible. Finalmente se elabora un cártel con las ideas expresadas por los niños, para que nos sirviera de punto de partida para la siguiente sesión.

Terminamos la sesión contando un cuento que suponga el punto de partida para la reflexión. En mi caso elegí el cuento El mono Chimpa (Cuentos para portarse bien en el colegio de Jesús Jarque García). Con este cuento podemos trabajar valores como el autocontrol, el respeto a los demás, el aprender a soportar pequeñas frustraciones, etc. A partir del cuento podemos desarrollar actividades que favorezcan la comprensión del mismo: diálogo sobre el cuento, colorear un dibujo o dramatización.

Segunda sesión: pasos en la resolución de un conflicto

Recordaremos las ideas que entre todos expusimos en la sesión anterior. El cartel puede servirnos para ello. En esta sesión nos centraremos en ver la manera más adecuada de resolver un conflicto. Iremos presentando los cinco pasos en la resolución de un conflicto que presentamos en el apartado de intervención educativa y reflexionaremos sobre el porqué de cada punto. (Parar y calmarse; identificar el problema, etc). Presentamos los pictogramas elaborados para ello. Ejemplificamos con algún conflicto que haya surgido en el aula. Terminamos la sesión en la asamblea, dejando que el alumnado manipule los pictogramas y permanezcan en un lugar visible del aula.

Tercera sesión: canción para resolver los problemas

Como anteriormente han manipulado los pictogramas, para ellos y ellas es más fácil entender el contenido de la canción, ayudando que la música sea la de una canción conocida por ellos (Cinco lobitos). Es imprescindible la comprensión previa del vocabulario. Recordamos los cinco pasos presentados el día anterior. Aprendemos la canción alusiva al tema, al tiempo que observamos los pictogramas.

Canción para resolver los problemas (Con la música de Cinco lobitos)

Cinco cositas tienes que hacer

Para un conflicto poder resolver:

1. Pararse

2. Ver qué ha pasado

3. ¿Qué podemos hacer?

4. ¿Qué decidimos?…

y a la quinta, entre todos,

hacemos lo establecido.

Sesión cuarta: el Rincón de la paz

Al igual que mi aula se organiza por rincones (algo muy usual en esta etapa educativa), creo muy interesante que exista un espacio en el que las niñas y niños tengan la posibilidad de resolver sus conflictos por sí mismos o con la mediación del profesor o profesora. Vamos a establecer el Rincón de la Paz, ya que prefiero dotarlo de un nombre positivo. Este rincón formará parte integral en la organización de la clase, con lo que lo que nos servirá para dos fines: en primer lugar, les estamos enseñando a los niños a ver el conflicto como algo natural y no necesariamente negativo, y en segundo lugar, el rincón será un espacio de referencia en el que, con cierta intimidad, se pueda facilitar la autonomía y la ejercitación de las niñas y niños en las estrategias de resolución de conflictos. Para ello habilitaremos y decoraremos entre todos y todas el Rincón de la Paz con dibujos alusivos, un cartel que nos recuerde las reglas o pasos para abordar los conflictos, en la que no faltarán nuestros iconos con los cinco pasos para la resolución de un conflicto y donde se guarde nuestro libro de la paz. Es conveniente elegir un lugar luminoso, pero a la vez algo apartado, que facilite la reflexión.

El libro de la Paz: pretendo que éste sea un cuaderno que les ayude en su camino hacia la autonomía en la resolución de sus conflictos. Para ayudarles, creamos la figura del mediador, pero en este caso, no voy a ser yo como están acostumbrados, sino que será un compañero o compañera de clase. La idea es que cada semana se establezca un mediador que será el encargado de intervenir (en el caso de que los implicados en el conflicto no sean capaces de resolver por sí solos el problema). Los implicados y el mediador se trasladarán al rincón de la Paz y allí, siguiendo los pasos, intentarán resolver el conflicto. Luego el mediador o mediadora recogerá en el cuaderno (que se revisará al final de la semana en la asamblea para ver entre todos que conflictos se han dado y cómo se han resuelto) utilizando el dibujo como forma de expresión fundamental dada la edad del alumnado, el resultado de su mediación con ayuda de la maestra e iconizándolo con una pegatina (sonriente o triste). Para ayudar al mediador en su labor, se deben recoger en un cartel los criterios que deben regir su intervención, y esa será la labor de la última sesión.

Quinta sesión: Cártel de sanciones y recompensas

Tal y como comentamos con anterioridad, lo ideal es que ante un conflicto éste se resuelva de manera cooperativa, pero hay ocasiones en las que pueda ser necesaria una sanción, que debe tener un carácter de reciprocidad (en relación directa con lo acontecido). Así, sirviéndonos del cartel que hicimos en la primera sesión en el que se recogían los principales motivos de disputa, acordaremos entre todos las medidas que se pueden tomar y elaboraremos un cartel que presidirá nuestro rincón. Así por ejemplo: ante una pelea por un juguete, deberán jugar juntos, o un rato cada uno; si pegamos, debemos compensar con un beso, una sonrisa, un abrazo….Poco a poco, se debe llegar a un acuerdo razonado y consensuado sobre las consecuencias que tendrían los conflictos de llegar a producirse, siempre insistiéndoles en que lo principal es intentar resolverlos de manera pacífica y cooperativa. Anotamos las ideas y en base a ello y elaboramos el cartel que estará en el Rincón de la Paz. Es importante simplificar bastante su contenido, para que sea comprensible y útil en su uso por parte de los niños y niñas.

A lo largo de los días en los que se desarrollen las sesiones, tenemos que aprovechar todos los momentos de conflicto para ir poniendo en práctica lo que estamos aprendiendo. A partir de las sesiones, se tratará de que en las siguientes semanas utilicen de manera autónoma (o con unas pequeñas indicaciones si las necesitan al principio), todos los recursos que hemos puesto a su alcance y veamos si, efectivamente, pueden ser útiles en su resolución cada vez más autónoma de sus conflictos. El desarrollo de las sesiones debe estar enmarcado dentro de un trabajo continuo. En mi clase, el alumnado se mostró muy motivado y enseguida, el funcionamiento del Rincón de la Paz fue más fluido y eficaz, necesitando cada vez menos mi supervisión, acudiendo el alumnado al capitán de la paz en lugar de a mí, para resolver un conflicto, teniendo que intervenir yo mínimamente.

Pasado un mes, volví a utilizar los métodos de recogida de datos usados con anterioridad a las sesiones (lista de control, diario…) y los resultados arrojaron algunos datos relevantes:

  • La manera más habitual de enfrentarse a un problema era mediante un llanto fuerte y continuado, como una llamada de atención a los adultos. En muchas ocasiones, el llanto no respondía a una situación de daño, por lo que podría decirse que era utilizado como un recurso durante el conflicto. Tras la intervención, se redujo de manera significativa el llanto y en el caso de que éste se produjera, cesaba de manera prácticamente inmediata y espontáneamente, ya que uno de los requisitos que se les pedía para poder acudir al Rincón de la Paz y empezar a resolver el conflicto era que estuvieran calmados.

  • Ante un conflicto, los alumnos respondían en bastantes ocasiones con agresiones físicas. El número de éstas se ha visto reducido y las que se utilizaban como respuesta inmediata a un conflicto (si les pegaban, pegaban).

  • Ante cualquier situación problemática, requerían de manera inmediata y a gritos la intervención de la maestra y en muy pocas ocasiones se animaban a intentar resolver el problema por sí mismos. Con las estrategias trabajadas, ha aumentado el número de ocasiones en las que resuelven entre ellos el problema, sin necesidad de acudir a un mediador.

  • Quizás por la edad de los participantes, eran escasos los casos en los que intervenía un mediador que no fuera la maestra, y los demás tomaban una actitud observante. Con la figura del mediador/capitán de la Paz, han aprendido la validez de las aportaciones que puede hacer un compañero, y cada vez se animan más a intervenir en un conflicto para ayudar a llegar a una solución pacífica.

  • Los alumnos y alumnas están acostumbrados a obedecer las órdenes y sanciones que se les impongan aunque sea de mal grado, pero he podido constatar, que viniendo de sus compañeros y estando consensuados entre todos, aceptan de mejor grado y con mayor alegría, sin problemas, las normas y sanciones, incluso en los casos de aquellos alumnos que suelen responder a una sanción con una rabieta.

  • Cuando ocurría un conflicto, la solución la debía aportar la maestra, y sin que prácticamente nadie pidiese una explicación, acataban la orden sin ningún planteamiento. Mediante los recursos utilizados, el alumnado ha aprendido a razonar y negociar una solución en la que las dos partes estén de acuerdo.

  • El número de conflictos se ha visto algo reducido, pero especialmente destaca que ha aumentado al doble el número de veces que se llega a un acuerdo pacífico.

  • En definitiva, se ha mejorado el clima general de convivencia del aula y los alumnos han ganado en autonomía y autoestima, al ser dueños y participantes de las normas que regulan el funcionamiento de su aula y de las personas que en ella conviven.

 

Conclusiones

En la investigación concreta que nos ocupa, he podido constatar que, aunque la bibliografía general sobre el tema es amplia, es más escasa si nos centramos de manera exclusiva en el tema de la Educación Infantil. Sería interesante el reflexionar sobre el porqué de esta circunstancia: a medida que aumenta la edad de los implicados, la intensidad y gravedad de los conflictos puede ir en aumento, de ahí que quizás haya más estudios sobre conflictos en Primaria y Secundaria, pero precisamente en este punto creo que hay una gran incongruencia; si efectivamente, estamos de acuerdo en que la etapa de Educación Infantil es uno de los periodos más importantes en el desarrollo del individuo, y es además de las más permeables, flexibles y por lo tanto educables, lo más sensato y coherente sería afrontar la resolución de los problemas desde esta etapa, con un carácter preventivo.

Efectivamente, considero que la situación ideal sería que desde la Etapa de Infantil se trabajara de manera sistemática y significativa la convivencia, buscando un objetivo general claro y conciso, como es el ayudar a los alumnos a detectar las posibles situaciones conflictivas y dotarles de las herramientas necesarias para resolver los problemas de manera pacífica. Si hacemos esto desde la Educación Infantil, y no nos limitarnos a censurar y castigar las acciones o situaciones de conflicto, como muchas veces hacemos, estaríamos ayudando de manera esencial a formar a alumnos y alumnas que sabrían afrontar de manera adecuada las situaciones de conflicto y en última instancia, a ciudadanos y ciudadanas preparadas para convivir en la sociedad.

Desde esta filosofía, enmarco la necesidad de buscar estrategias adaptadas a las características de la etapa de Educación Infantil y justifico la necesidad de ahondar en investigaciones que nos lleven a un mayor conocimiento de la mejor forma de afrontar la resolución de conflictos en nuestras aulas y para ello, animo a realizar este experiencia u otras parecidas en nuestro camino hacia la mejora de nuestra práctica docente.

 

Anexo: Fotografías sobre el material elaborado

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