EN TRES VISTAS: LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO BIBLIOTECARIO ESCOLAR.

AUTORES

Montserrat Escorsa
Escola Sant Jordi de Lleida

Gracia Santorum
IES Chano Piñeiro de Forcarei

Miguel Calvillo
Centro del Profesorado de Córdoba

Resumen

Hace cinco años nuestros respectivos blogs de lectura y biblioteca escolar nos pusieron en contacto. Montse mantiene el de su biblioteca escolar y Gracia edita Trafegando ronseis. Sin embargo, no fue hasta hace pocos meses que nos conocimos personalmente a propósito del Congreso Bibliotecas escolares en tránsito celebrado en Santiago. Teníamos que hacer algo en común y por fin este número extraordinario nos ha permitido poner negro sobre blanco esta charla “En tres vistas” que no podía tratar de otro asunto que no fuera la biblioteca escolar y la formación de su profesorado.



¿Existe un perfil profesional adecuado para ser elegido bibliotecario escolar entre el profesorado del centro?

Gracia: Buf, esta es la pregunta del millón. Supongo que el mejor perfil es alguien que, sobre todo, tenga muchas ganas de trabajar y no escatime en el tiempo que le dedica al centro. Podríamos pensar también si es necesario tener formación… pero a veces pueden más las ganas que la propia formación, aunque ambas son necesarias. Ahora, además, es más fácil tenerla puesto que hay muchos más cursos y se puede acceder a ellos con facilidad.

Montse: Estoy de acuerdo con Gracia. A veces pienso que más que un perfil, es necesario tener la voluntad de ser bibliotecario escolar. El perfil se puede tener o aprender. La actitud, la manifiesta disposición del ánimo de ser bibliotecario, para mí es imprescindible.
El perfil tendría que contemplar aspectos relacionados con la organización de la biblioteca y de su contenido, con la capacidad de relacionarse con la comunidad educativa y con lo que serían las TIC.

Gracia: Pero por mucha formación que se tenga son necesarios ingredientes “personales” como la ilusión, la convicción…

Miguel: Es cierto. Yo a veces digo que en lectura y en biblioteca, querer es poder. Porque el profesorado que quiere conseguir algo, acaba encontrando la forma de conseguirlo. La formación es importante, pero el entusiasmo es simplemente imprescindible.

Gracia: Miguel acaba de decir una palabra esencial: ENTUSIASMO. Sinceramente, creo que este es, por excelencia, el mejor antídoto contra cualquier enfermedad educativa. Con entusiasmo contagias las ganas de leer al alumnado, las ganas de trabajar al profesorado… Siempre recuerdo a una alumna que me repetía: es que gustándote tanto a ti este libro, es imposible que no me guste: ¡me contagias!

¿Cuáles son las competencias profesionales que debería tener un bibliotecario escolar?

Montse: ¡Muchas! Quizás demasiadas para el tiempo  del que disponen.

Miguel: Sí, es cierto que hoy se pide tal vez demasiado al bibliotecario escolar y se le da poco tiempo. Probablemente sea un mal generalizado en la enseñanza a la que cada vez se hace responsable de más necesidades sociales.

Montse: Para mi las competencias imprescindibles y oficiales son las comunicativas, las relacionadas con todos los aspectos del aprender a aprender, las del tratamiento de la información y competencia digital, las sociales y ciudadanas y  las competencias de autonomía e iniciativa personal. Pienso que una bibliotecaria que sepa mucha gestión y no sea capaz de motivar a sus compañeros de trabajo para que entren en la biblioteca de vez en cuando… anota un pequeño fracaso en su historial.

Gracia: Creo que unas directrices mínimas son necesarias. Cursillos, formación básica, estar al día en las nuevas tecnologías, ser un buen lector, pero también saber trabajar en grupo y saber escuchar. Sin saber escuchar a los demás, sin aceptar otras propuestas e ideas… un bibliotecario no puede solventar ni acceder a todo el conocimiento él solo.

Miguel: Veo que dais en la diana: un bibliotecario no puede nunca estar solo y más que lo que sepa, necesita capacidad de liderazgo, organización y coordinación.

Muchos de los bibliotecarios escolares suelen ser grandes aficionados a la Literatura o incluso profesionales de este perfil docente: ¿puede ser ello perjudicial para una biblioteca como centro general?

Miguel : Yo creo que a veces este celo por lo literario ha inclinado el barco de la biblioteca excesivamente hacia la ficción. Y cuando digo excesivamente, no quiero decir que el fomento de la ficción no sea indispensable para la biblioteca y para la educación en general. Pero sí se echa de menos poner en valor la lectura de la prensa, los libros ensayísticos y en general los informativos así como los recursos no librarios. Tal vez por ello, en España es tan difícil encontrar bibliotecas escolares que se usen como centro de recursos para todas las asignaturas y no sólo para la literatura.

Montse : Pienso que no. Tienen, seguramente, más facilidad para contagiar el gusto por la lectura.

Gracia: Yo tampoco lo creo, al contrario. Lo que no significa que un docente de Matemáticas, por ejemplo, no sea el mejor bibliotecario del mundo. Pero el hecho de amar los libros y la Literatura es primordial, sin necesidad de ser docente de esta asignatura. No podemos confundir ser profesor de lengua y literatura con ser amante de la misma; puede haber profesores de  esta asignatura que lean poco, por ejemplo y que no estén dispuestos a hacer de la biblioteca escolar el motor de la escuela, algo que para la figura del bibliotecario escolar es primordial.

 

¿Debe ser el bibliotecario escolar un profesor o un bibliotecario titulado ajeno a la docencia?

Gracia: Otra de las grandes “peleas” es esta. Ambas pueden combinarse: un bibliotecario titulado ajeno a la docencia no haría un buen papel como dinamizador por no entender el mundo del alumnado; un profesor necesita horas para dedicarse a la biblioteca. Si no tiene horario suficiente no puede realizar actividades. Pero por otra parte el contacto con el alumnado es fundamental, no es bueno que deje de impartir clases para dedicarse sólo a la biblioteca.

Montse: Pienso que mejor un profesor o un maestro pero con una formación adecuada y que disponga de tiempo profesional para realizar su trabajo.

 

Miguel: Yo también creo que el modelo de profesor bibliotecario es el más adecuado. El problema es otro: la falta de formación inicial en el profesorado para afrontar este trabajo.

 

Gracia: Pero si en esa biblioteca hay un titulado para llevar la cuestión técnica sería de gran ayuda para que el dinamizador pueda centrarse más en su trabajo.


¿Qué peso debe tener en la formación la gestión y qué peso la dinamización?

Miguel: yo a veces me he quejado de una desproporción entre el afán de aprender a gestionar y la creencia de que dinamizar se hace de cualquier manera. Sin embargo, quizá sea al revés: a gestionar se aprende con rapidez y facilidad si se hace sosteniblemente, pero la dinamización es sin duda más costosa y siempre cambiante.

Gracia: Yo creo que la dinamización es fundamental. Porque lo que importa son los resultados con el alumnado.

Miguel: Sin duda eso es lo importante.

Montse: Aunque no se  cómo suena decirlo, pienso que casi el 50 por cien. Para que la biblioteca funcione tiene que estar bien gestionada. Hay demasiadas cosas a tener en cuenta y hace falta tenerlas claras para hacerlas correctamente.


¿Cuál podemos considerar que es hoy día el déficit formativo mayor que tienen en general los bibliotecarios escolares?

Miguel: Evidentemente hay todo tipo de profesionales, pero probablemente los mayores déficit se producen en la integración curricular de la biblioteca en el centro, probablemente porque no han tenido modelos de ello ni cuando fueron alumnos de primaria o secundaria, ni siquiera en la Universidad donde no vieron algo así, de manera que al llegar a la educación como profesionales siguen pensando en gran medida que la biblioteca es un centro para fomentar la lectura de novelas o cuentos y el conocimiento de escritores de ficción, que suele ser la imagen más difundida, la que han visto siempre.

Montse: No soy quién para contestar esta pregunta en términos generales, pero personalmente  pienso que  el déficit mayor está relacionado, aún,  con el uso de las TIC y con las competencias informacionales.

Miguel: Ese “aún” tiene aire de queja.

Gracia: La verdad es que no sabría decir cuál es el mayor déficit. Creo que en general hay cursillos (ahora menos) en los CEFORES y los hay on-line. Además existe una red de ayuda entre los bibliotecarios escolares: la cualidad que los define es, en general, la generosidad extrema, siempre dispuestos a ayudar a sus colegas novatos.

 

¿Por qué se propone generalmente la formación en red?

Gracia : La formación en red es más barata, está claro, y permite conectar con mucha gente de diversos lugares lejanos con los que sería casi imposible coincidir en un curso presencial.

 

Miguel: Cierto que es más barata y los gobiernos no se han distinguido en general por hacer grandes aportaciones a las bibliotecas escolares. Pero también obedece  a una necesidad del bibliotecario escolar respecto a lo que dije anteriormente: fomenta el conocimiento de modelos. Creo que otro de los motivos es la falta de una formación inicial, algo que no necesitan los profesores o profesoras en sus especialidades didácticas porque la tuvieron en la universidad. Además, la misma amplitud de conocimiento que se demanda, de la que habéis hablado antes, necesita que se adquiera en equipo.

 

Montse: Pienso que es más cómodo. Si la formación en red contempla  suficientes encuentros no virtuales en diversas bibliotecas escolares y prácticas reales con libros  de papel, para mí puede estar bien. Mi experiencia  de formación en red  es positiva puesto que dedicas más tiempo al trabajo que a los quince minutos del café.



¿Qué facetas podemos considerar más importantes en la formación futura del bibliotecario escolar: TIC, fomento de la lectura, gestión…?

Montse: Para mi las TIC pueden ser un motor para el fomento de la lectura y una ayuda en la gestión.

Miguel: probablemente en las TIC es en lo que más se esté avanzando aunque con excesiva lentitud.

Gracia: Las TIC hoy en día son esenciales, por supuesto, pero no debemos olvidar que el fomento de la lectura es primordial. Sin una buena gestión no hay una buena biblioteca, pero creo que la lectura es la base de todo.

¿Es el bibliotecario escolar a su vez un formador en su centro?

Miguel: En Andalucía la normativa cita expresamente esta característica como una de sus funciones. Para mí es fundamental, además significa uno de los puntos de mira del futuro, porque la biblioteca escolar siempre se ha pensado como un servicio para el alumnado, y en mi opinión ha dejado demasiado de lado el servicio al profesorado, que debe ser mayor puesto que éste también lleva al anterior.

Gracia: Es difícil serlo, porque no todos los compañeros están dispuesto a dejarse asesorar, pero en cuanto a que debe ser la biblioteca un motor del centro sí lo es. Pero siempre desde el máximo respeto y la disposición a aprender de los compañeros.

Montse: En mi caso, parcialmente si,  puesto que  maestros, familias y  personal no docente se han formado para poder prestar libros al alumnado. Durante los primeros tiempos del programa Puntedu se llevaron a cabo  dos sesiones dedicadas a formar  a los miembros del claustro como usuarios de la  biblioteca.

¿Cuál sería la modalidad más exitosa para formar bibliotecarios escolares?

Montse: La que contemplara formación teórica y también  practica en escuelas. Casi igual que los maestros.

Gracia: Siempre hay que combinar. Contar con las experiencias de otras personas es fundamental. Los encuentros de bibliotecarios escolares para escuchar a tus compañeros, que sabes que tienen más o menos tus mismas dificultades ayuda en gran medida.

Miguel: Pues ya lo habéis dicho: una formación sólida con un acompañamiento tutorado de quienes tienen la experiencia y naturalmente diverso en cuanto a las variadísimas competencias profesionales que necesita el bibliotecario escolar del futuro tanto en los aspectos tecnológicos como humanos, sociales y pedagógicos. Pero también una formación inicial inexistente hoy día que presentara modelos de uso de la biblioteca escolar como centro de recursos en la universidad, en el prácticum y en el máster.