LA CADERA DE EVA.

altLA CADERA DE EVA (2009)

EDITORIAL: Drakontos Bolsillo.

AUTOR: José Enrique Campillo Álvarez 

 

 

 

 

 

José Enrique Campillo Álvarez, autor de La Cadera de Eva, es médico especialista en nutrición y alimentación, además de catedrático de Fisiología en la Universidad de Extremadura. Conocido por su obra El Mono Obeso, como él mismo señala en su página web su interés se centra en la llamada medicina darwiniana y evolucionista que estudia la causa de las enfermedades basándose en la incompatibilidad existente entre el modelo evolutivo del organismo humano y el mal uso que habitualmente hacemos de él.

La Cadera de Eva parte de la exposición de los últimos descubrimientos científicos acerca del origen y la evolución de la especie humana, que como acertadamente expone el autor, coincide en situarlos en un hueso, al igual que los relatos bíblicos, pero no exactamente el mismo hueso; mientras que en la Biblia el origen se lo atribuyen a la costilla de Adán, la ciencia difiere del hueso y del sexo del portador; la portadora es Eva y el hueso la cadera.

José Enrique Campillo estudia desde su disciplina, la fisiología, el origen de la evolución humana, pero no desde el punto de vista tradicional androcentrista, sino que originalmente lo hace partiendo del estudio de los cambios evolutivos en las hembras, nuestras antecesoras primates. Pienso que el nuevo enfoque es novedoso y significa repensar lo escrito y lo estudiado sobre el tema, seguro que no está exento de polémica rompiendo el pensamiento de la adjudicación a la hembra un papel secundario desde el origen.

Centrándose en las características de la especie humana que no se hallan en otras especies, como son; la recepción sexual constante y ocultación de la fertilidad, la posición ventral para la cópula, el orgasmo femenino, la menstruación, un parto difícil, el nacimiento de rías prematuras incapaces de valerse por sí mismas hasta lo cinco años de edad y la menopausia con la consecuencia de la invención de la figura de la abuela. Planteando la hipótesis de los cambios que sufrieron en el organismo las hembras para adaptarse con éxito a los cambios ambientales y ecológicos. Y como no a los cambios en la evolución del cerebro que han ido desarrollando los homínidos con el paralelo aumento de tamaño del cráneo.

El autor se basa en tres ejemplos de homínidos emparentados en la cadena evolutiva para que el lector o la lectora puedan comprender cómo ha sido la evolución tanto de la cadera de las hembras como del cráneo de la especie. Partiendo del análisis del chimpancé, haciendo una escala en Lucy, homínida que representa la adquisición de la bipedestación y llegando al humano tal y como somos hoy. Destaca como hecho fundamental la adquisición de la bipedestación como consecuencia que determinó el cambio de la cadera de la hembra, y cómo la cadera y el dar a luz se transformaron a la par.

Una hipótesis que plantea es como la naturaleza se las ingenió para que el cráneo de las criaturas pudiese salir a través de los huesos de la cadera de lo madre, comparando el tamaño cerebral de otros mamíferos y el nivel de desarrollo de las crías de los mamíferos justo después del parto llega a la conclusión que la criatura humana nace prematura dado que es dependiente de los cuidados de los progenitores hasta que alcanza los cinco años de edad. Es una necesidad biológica que permitirá al niño a la niña ir desarrollando poco a poco todo su ser, pero en particular, su cerebro que triplicará el tamaño cuando alcance la madurez.

Pero puede surgir la duda del porqué del aumento del cráneo, por supuesto va ligado al aumento de la masa encefálica, hipótesis que el autor fundamenta con unos cambios de dieta. Es sorprendente como le da la vuelta a los roles que se han interpretado femeninos y masculinos desde el origen de nuestra especie, concretamente el imaginario colectivo del macho cazador dispensador de alimento y sustentador de la hembra y las crías, nos demuestra que el homínido se alimentaba de plantas, raíces, bayas, moluscos , crustáceos que encontraban en los alrededores de la zona donde vivían cuando se empezó a cambiar la dieta, debido a los cambios climáticos y ecológicos, se convirtió en carroñero y su dieta estaba formada por los despojos que otros animales cazadores abandonaban. Entonces se comenzó a digerir el tuétano que portaban los huesos de los animales muertos y a esta y otras sustancias que se encuentra en el interior de la masa ósea se le atribuyen los cambios en nuestro encéfalo.

Cuando los homínidos se convierten en bípedos se producen una serie de cambios que además de la colocación de la cadera en la hembra tiene otras consecuencias sobre todo en el plano sexual, la receptividad se producirá frente a frente lo cual dará lugar a que pueda manipular con las manos zonas que por la cantidad de terminaciones nerviosas que contienen provocarán la activación de deseo y placer, se descubrirán zonas erógenas y los labios también jugarán su papel en la activación de éstas. Observamos que el fin de mantener encuentros sexuales con la pareja no tiene como fin único la procreación sino que es un acto placentero.

Otro de los apartados que me ha llamado la atención es el tratamiento de la menstruación, el autor no le dedica mucho espacio, pienso que es un tema bastante importante en la vida de las mujeres por todo lo que ha tenido de ocultación, malinterpretación y su utilización para apartarlas de la esfera social considerándolas impuras, enfermas y sucias. Personalmente, es uno de las temáticas que me preocupan y a la que desde muy temprana edad se debería de prestar atención para que niñas y niños vean este fenómeno fisiológico de manera natural y se le den las connotaciones positivas que posee.

Cómo se llegan a establecer lazos afectivos y vivir en pareja lo plantea como condiciones beneficiosas para la supervivencia de la especie, que bien llega después de la competición genética y el gusto por encontrar en el compañero o compañera la simetría; interesante cuestión como síntoma de un cierto canon de belleza, salud y apuesta por la supervivencia.

Ante la cuestión de cómo fue posible que las crías de los homínidos sobrevivieses ante tantas inclemencias durante miles y miles de años, de nuevo, el autor señala a la hembra de la especie como la que halla la solución del problema, cómo nos preguntamos, pues con la invención de la abuela. Me permitiría ir un poco más allá planteando qué sería de las niñas y los niños sin los abuelos, son unos cuidadores y educadores estupendos.

La abuela homínida es la hembra que ya ha alcanzado la edad menopáusica con cinco argumentos que reconocen el valor adaptativo de esta figura existente sólo en la especie humana, la menopausia asegura que las criaturas nazcan de madres que sean lo suficientemente jóvenes como para criarlos, las hembras de mayor edad no tienen necesidad de competir con las más jóvenes (sus hijas) por la reproducción y concentran sus energías en el cuidado de sus nietos, con el cuidado de los nietos las abuelas realizan una mayor contribución al acervo genético, se reduce el riesgo de abortos y malformaciones en las criaturas y, por último, la detención de la actividad ovárica reduce el riesgo de que las células envejecidas se conviertan en cancerígenas.

El volumen termina con un mensaje no demasiado halagüeño para el destino y la evolución de la humanidad, somos la única especie de homínido superviviente, por nuestras habitudes y prácticas cotidianas podemos decir que hemos sido nocivos para el planeta que habitamos, se cree que nuestro cerebro no aumentará mucho más su tamaño y si lo hiciera la cadera de la hembra no lo soportaría.

Cierto es que nuestra especie evolucionará, no se sabe cómo y quizás nuestro final sea la extinción, pero si tenemos una alternativa será la hembra de nuestra especie quien la logrará alcanzar.

Un mensaje esperanzador y empoderador hacia las mujeres, principalmente, porque las pone en valor discurso al que no estamos muy acostumbradas, sobre todo, cuando manejamos libros de medicina, es increíble que no se hayan preocupado del cuerpo de las mujeres. Ha sido un gran descubrimiento esta lectura, he disfrutado con ella y me ha servido para recordar aprendizajes sobre la evolución humana que tenía casi olvidados y con este enfoque me han despertado la curiosidad de indagar en algunos aspectos.

El libro construye la genealogía femenina desde la llegada de la primera Eva, te hace formar parte de este árbol que enraíza contigo misma por el hecho de ser mujer. Me gustaría conocer el punto de vista de un lector, Adán, cómo se ha sentido al ir desenlazando los capítulos del volumen.

El valor de las fuentes tanto bibliográficas como digitales que ofrece el manual es estupendo y refleja toda una fundamentación de sus investigaciones que están accesibles, sobre todo las digitales a cualquier persona que desee ampliar información sobre algún apartado concreto.

En la página web del autor podemos ampliar información sobre su obra, dedica un apartado concreto a La Cadera de Eva en el que encontraremos las ilustraciones del libro a color con buena calidad.

Página web del autor: http://mono_obeso.typepad.com/

 

Rosa Mª Solano Fernández