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EL FUTURO DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR.

AUTOR

Miguel Calvillo Jurado

Asesor del ámbito lingüístico

Centro del Profesorado de Córdoba

miguel.calvillo.ext@juntadeandalucia.es

 

Resumen

La biblioteca escolar tendrá que afrontar grandes transformaciones como consecuencia de los cambios tecnológicos y educativos. Estos cambios afectará a los espacios -que se harán más sociales y versátiles y más virtuales-, al bibliotecario escolar -que deberá tener una fuerte formación TIC y de manejo de la información-, a la colección -que deberá digitalizarse-, a los servicios -que fundirán biblioteca, librería, editorial y multimedia- . Este futuro se ha concretado también en la búsqueda de un nuevo concepto, como el de “Centro”, que recoge y organiza. La biblioteca escolar del futuro deberá centrarse en cambiar la educación volcando sus servicios en el profesorado. A pesar de todo, la importante será la escuela bibliotecaria más que la biblioteca escolar.

Palabras clave: biblioteca escolar, futuro, bibliotecario, información, biblioteca digital, biblioteca virtual.

EL FUTURO DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR

¿A qué nos referimos?

Cuando cualquiera habla de futuro de la biblioteca escolar puede parecer que se refiere siempre a lo mismo, sin embargo, son muchos los futuros que pueden tratarse (lejano, cercano, de la biblioteca actual, de lo que la sustituirá) y más aún los significados que puede tener biblioteca escolar: espacio físico, servicios, colección, personal…

Para explorar ese futuro, empecemos por una cita:

“La Biblioteca Escolar del futuro será prueba de la medida en que se transforme una escuela superior , a partir del sistema medieval del pasado , hasta llegar a las nuevas pautas e ideales de la educación superior […]. Creo estar en lo cierto al afirmar que la biblioteca será prueba del valor educativo del nuevo plan de estudios. Cuando nuestras escuelas hayan superado sus épocas de enclaustramiento y se propongan preparar a muchachos y niñas para la vida que deban vivir en un mundo de trabajo diario, la biblioteca será la puerta abierta a la oportunidad del presente”i.

Las palabras anteriores van a cumplir dentro de muy poco nada menos que cien años (son de 1915), lo que indica que la idea de futuro de la biblioteca escolar que tenían hace tanto tiempo continúa en algunos casos siendo moderna porque no se ha cumplido. Mientras la biblioteca pública vivió su mayor expansión a partir de la transición democrática, en España las bibliotecas escolares no empezaron a ser tenidas realmente en cuenta hasta los años 90, muy por detrás de otros países como Estados Unidos o Franciaii y ahora incluso muy por detrás de Portugal. En países como el nuestro, el futuro puede ser simplemente que por fin exista en el centro escolar, o que por fin se dote, o que por fin se use o que por fin funcione atendida por personal suficiente y preparado; resulta sencillamente contradictorio que hablemos de un futuro, que se supone, sobre un pasado que en realidad no ha existido en algunos casos. Como ocurre con la revolución industrial, pudiera ocurrir que algunos centros pasen de la tiza directamente a los e-reader, los tablets y los ultraportátiles por lo que hay que contar también con ese futuro un tanto deforme de la biblioteca escolar sin pasado, la biblioteca escolar sin historia. Así como muchas bibliotecas escolares están abriéndose a la 2.0 sin haber pasado por la 1.0, da la impresión de que en ciertos casos la biblioteca escolar ha nacido cuando está a punto de morir otra cierta biblioteca escolar.

El futuro de la biblioteca escolar está hoy aún más comprometido que hace cien años porque la revolución tecnológica actual ha cambiado los usos y hábitos de lectura, escritura y oralidad, y a diferencia de otras bibliotecas como la pública, la biblioteca escolar se ve inmersa además en un cambio mayor: cambios en la educación (obligatoria) que no sólo están sacudidos por la tecnología, por los medios, sino por los modelos educativos también en continua renovación.

Antes de plantearnos cuál sería su futuro, merece la pena plantearnos si tienen futuro. Uso aquí la expresión en el sentido que hablamos de cosas que lo merecen porque dan resultado en el presente. Aunque hay estudios que han encontrado poco impacto de la existencia de la biblioteca escolar sobre el alumnadoiii , lo que han demostrado algunos es que lo que realmente influye sobre el alumnado es un buen servicio, una biblioteca bien atendidaiv no su simple existencia.

Vayamos por partes.

EL FUTURO DEL ESPACIO FÍSICO

Prince-Ramusv al glosar el diseño de la Biblioteca Central de Seattle explicó que algunos de los espacios tuvieron que ser concebidos como flexibles ya que se desconocía su uso en el futuro. Lo que más ganó fue el espacio social. Igualmente, hace años, el director de una amplísima y moderna biblioteca pública me explicaba cómo la planta dedicada a música había perdido casi totalmente las visitas por las descargas de internet. Sin embargo, Fisher-Watkins Library de Cushing Academy en Bostonvi -que podemos considerar la primera biblioteca escolar digitalizada del mundo- ha retirado prácticamente la totalidad de sus libros en papel, y sigue usando el mismo espacio, cumpliendo funciones similares con lectores electrónicos (en este caso, casi 200 Kindle, ordenadores y muy pocos libros en papel).

Debemos suponer, pues, que el espacio de la biblioteca escolar seguirá siendo el mismo en general y que incluso deberá contarse con ella en los proyectos arquitectónicos durante muchos años. La lectura se está convirtiendo en un hecho cada vez más social, menos solitario y está claro que esto es más visible aún en la lectura de estudio que nos muestra numerosos ejemplos de estudiantes que se unen en bibliotecas aunque sea para leer independientemente y a pesar de que en sus casas puedan tener las mismas utilidades. Es más previsible un cambio de usos de los espacios que una desaparición de los mismos. Estos cambios se producirán por la aparición y desaparición de los lectores electrónicos correspondientes así como los reproductores, que hoy en día son cada vez más manejables, más aún en el caso de los documentos de texto.

En cuanto al reparto, la disminución, incluso desaparición, de la zona de consulta y referencia será una realidad si nos referimos al papel, ya que estas obras son las que han perdido incluso hoy su uso, frente a la zona literaria y especializada que continúa teniendo una demanda y un mercado importante en papel. Con el tiempo, la zona literaria desparecerá igualmente, si tenemos en cuenta que la mayoría de los libros se prestarán en formatos digitales.

Suponemos, pues, que las zonas, más bien se diversificarán entre el estudio y el ocio, es decir, por su uso y no por la colección. En general, la biblioteca escolar futura será como la actual, una biblioteca ambivalente que al prestar simultáneamente varios servicios necesitará de una zonificación adaptable. Presentará más espacios de esparcimiento, con mayor permisividad respecto a actividades tradicionalmente prohibidas (comida, charla, telefonía…) ya que la biblioteca del futuro tiende a configurarse como un foro, como un ágora informal (charla, juego, entretenimiento diversovii) y formal (clubes de lectura, trabajo en grupo, concursos). No se buscará en ella tanto el encuentro con la lectura, como con los lectores, con otros usuarios. Una función que ya tiene y que muy previsiblemente aumentará. El espacio se configurará como un centro socializador del alumnado, no sólo como un espacio individualizador.

La biblioteca escolar concentrará en su sede posiblemente ordenadores más potentes como simuladores, pantallas murales o mesas de gran tamaño de carácter interactivo, transaccional y comunitario, además de prestar tanto los libros digitales como los dispositivos para su lectura. La tendencia de la infancia y la juventud a diversiones más sedentarias y dependientes de la tecnología apoyan la idea de que en contra de lo que pudiera pensarse, cada vez acudieran más estudiantes a la biblioteca escolar del futuro ayudados por la diversificación de los espacios, el aumento de la permisividad en las normas de la sala y la necesidad de socialización.

Más importante será para este futuro el espacio virtual. Es previsible que los centros educativos deban aumentarlo y solucionar de forma privada los problemas de los alojamientos públicos gratuitos ofrecidos tanto por empresas privadas como por organismos del estado. Sería absurdo no ocuparse de los sitios de internet de la biblioteca escolar que también deben diversificarse, adaptarse al momento y favorecer la socialización del alumnado. No puede ser suficiente un sitio o un modelo para satisfacer las posibilidades, las bibliotecas escolares ya están comenzando a usar distintos sitios con distintos fines (web, blog, wiki, red social…).

Una advertencia que debe hacerse sobre estos espacios virtuales es que necesitan del mismo apoyo y planificación que los espacios reales; si existe una política de formación de usuarios y ALFIN (alfabetización informacional) en la biblioteca escolar, ésta debe aplicarse tanto a la distribución física como a la virtual. Lo mismo que se realizan visitas para conocer los espacios de la biblioteca escolar, en adelante deberán hacerse visitas a los sitios web de la biblioteca para explicar sus funcionalidades y usos. Como indica Rowlandsviii , desde que se difundió el uso de internet, se usa menos la biblioteca escolar, pero curiosamente el alumnado que tiene que emprender una investigación muy raramente comienza por la página web de la biblioteca escolar de su centro. Recientemente, Nieves Gonzálezix se refirió al descenso de visitas a las webs y catálogos bibliotecarios. La presencia en un sitio virtual no garantiza la utilidad de los servicios por sí misma. Las bibliotecas deben tomarse muy en serio la competencia de Google como de cualquier buscador que obtenga el favor del público y no luchar contra él, sino tomar ejemplo.

EL FUTURO DEL BIBLIOTECARIO ESCOLAR

Parece que en España la deficiencia del bibliotecario escolar continuará a todos los niveles: no existe como especialidad universitaria, no existe tampoco en muchos centros escolares. La formación continuará siendo posterior, voluntaria e informal. Uno de los efectos negativos vendrá dado por la inestabilidad del puesto, que en muchos caso no tiene en España ni reconocimiento nominal, meritorio, académico o crematístico. Los reconocimientos que existen son inconstantes e internos de los gobiernos educativos autónomos.

La solución en el resto de países seguirá modelos como el francés, donde el bibliotecario es una persona especialista en documentación sin ocupaciones lectivas normalmentex, o como el portuguésxi, donde el bibliotecario tiene un amplio reconocimiento y es además un profesor o profesora del centro capacitado para ello. Ambos modelos tienen ventajas e inconvenientes que no vamos a dilucidar aquí. En cualquiera de los dos casos, la formación más acuciante para su futuro será la competencia digital y el tratamiento de la información, algo alejado del tradicional bibliotecario escolar más seducido por la lectura literaria.

Las bibliotecas escolares tienen hoy en día un acceso inmensamente mayor a la información que antes, sin embargo, el volumen de información que sirve una biblioteca escolar no parece que haya aumentado proporcionalmente ya que parece que tanto el profesorado como el alumnado suelen preferir informarse independientemente. Esta prevalencia de la competencia digital y tratamiento de la información constituirá la prueba de fuego del bibliotecario escolar del futuro, cuya importancia no se ha ponderado suficientemente.

Como dijimos al principio, los estudios no afirman que la sola presencia de la biblioteca escolar constituya un impacto en la mejora, sino la calidad de sus servicios. Esto quiere decir que cuanto más nos acerquemos al futuro, más importante será el papel del bibliotecario escolar, mayor será su importancia respecto a otros factores como la colección propia. Si tenemos en cuenta que la formación inicial universitaria no existe y que la restante es voluntaria u ocasional y el puesto no cuenta con reconocimiento, podemos concluir que en muchos casos los políticos educativos y no la revolución del futuro serían los responsables de la desaparición de la biblioteca escolar, no los avatares tecnológicos del libro y la lectura en sí mismos.

Lo curioso es que teóricamente la biblioteca escolar actual tiene mayor acceso a la información pero no da mayores servicios de información; el usuario, alumnado y profesorado sigue prefiriendo resolver los problemas de información por su cuenta. Esto indica que el bibliotecario escolar del futuro necesitará una formación muy superior a la actual, algo difícil de esperar en España con el panorama cercano. Es muy difícil pensar que por su parte el bibliotecario público pueda suplir esa carencia tanto por su desconocimiento del contexto educativo como por las mismas carencias en conocimientos tecnológicos.

Por su parte, la falta de una especialización universitaria es en cierta medida secundaria, porque lo que más se echará de menos en el futuro será que los estudiantes universitarios de cualquier especialidad nunca hayan trabajado en la biblioteca universitaria porque su profesorado de la Universidad no se lo haya pedido. Estos universitarios cuando se conviertan en profesores y profesoras, difícilmente entenderán como importante el papel de la biblioteca escolar para su alumnado independientemente de cómo sea en realidad la biblioteca escolar en la que trabajen. Para que el profesorado demande una buena biblioteca escolar, debería tener esta buena experiencia en la biblioteca de la Universidad, que es en realidad igualmente, una biblioteca escolar, una biblioteca de un centro educativo.

Como dice Ross Toddxii, el bibliotecario escolar del futuro debe superar el estadio de transportar información para avanzar al de transformar información, lo que algunos refieren como creación de conocimiento. Esta misión del futuro necesita de fuerte cambios no sólo en la formación del bibliotecario escolar, sino en la del propio profesorado en general e incluso en el alumnado.

Desgraciadamente, muchos confían en Google como un avatar bibliotecario, lo cual es un error, mayor cuanto mejores sean las búsquedas. Efectivamente, en el futuro serán posibles los buscadores inteligentes que respondan por ejemplo a preguntas y en ese caso parecería que la figura del bibliotecario no sólo estaría ayudada sino que sobraría, lo cual indica hasta qué punto se ignora lo que es un servicio de información: si confiamos en Google, nuestro servicio estará hipotecado a una empresa externa que persigue sus propios beneficios; si confiamos en el bibliotecario escolar, nuestro servicio de información será nuestro, será del centro educativo, podrá tener garantías que una empresa con intereses foráneos no puede servir. La diferencia estribará entre usar buscadores o ser usados por ellos. Y esa diferencia deberá ponerla el educador y en especial, el bibliotecario escolar.

EL FUTURO DE LA COLECCIÓN

Resulta evidente comprobar que la colección en papel y otros soportes como discos y similares irá mermando continuamente. Particularmente lo hará primero en la zona de consulta y referencia hasta llegar finalmente a la de Literatura. El triunfo digital incluirá la prensa. Ya Otlet en los años 30 había hablado de un futuro de “biblioteca radiada y libro televisado”xiii.

Incluso los fondos en general perderán la importancia que tuvieron en la era del papel. Podemos establecer la siguiente ley: cuando lo difícil era acceder a los fondos, lo importante eran los fondos en sí y no tanto el bibliotecario, sin embargo, ahora que el acceso a los fondos es mucho más fácil, la importancia del bibliotecario será mayor. Más importante que la disponibilidad de los fondos será la manera de organizarlos, presentarlos, custodiarlos y difundirlos por parte de las personas que atiendan la biblioteca escolar ya que los fondos en sí serán de alta disponibilidad.

A veces se cree exageradamente que toda la educación será a distancia, con lo cual la biblioteca escolar tendría que ser totalmente virtual. La enseñanza presencial tiene un largo futuro como puede verse por la tendencia cada vez mayor en estos años en los que los padres han apoyado la idea de que los alumnos y alumnas estén cada vez más tiempo en el centro y se impida su salida en horario escolar incluso en edades en que en circulan con total libertad por la calle fuera de la jornada escolar.

Una de las tendencias que se está superando ahora precisamente es la de la dispersión de la colección física, dispersa a veces por departamentos y aulas. Resulta curioso que en un futuro si no se hace algo en contra, este mismo problema volverá a existir; de hecho existe: alumnado y profesorado manejan, crean y guardan documentación digital en lugares dispersos muchas veces personales y efímeros. La biblioteca escolar del futuro deberá hacerse cargo de esta centralización descuidada todavía hoy en la mayoría de los centros que no cuentan con un repositorio digital o una biblioteca virtual escolar, por ejemplo.

Estos fondos no estarán compuestos sólo por libros digitales, vídeos o similares, sino por otro tipo de unidades de documentación, como los objetos digitales educativosxiv, que en fondos propios o ajenos la biblioteca escolar deberá gestionar. La entrada de libros digitales y otros documentos digitales genuinos no mermará el uso de la biblioteca física en sí, sólo aumentará una tendencia. El profesor que trabajaba sólo con el libro de texto en papel lo seguirá haciendo con el digital mientras que aquel que trabajó con la biblioteca de papel lo hará igualmente con la digital.

Todavía durante muchos años los fondos de las bibliotecas escolares continuarán en nuestro país siendo más literarios que informativos. La resistencia del libro literario en papel, la pervivencia de la tradición de los libros de texto que se harán ahora digitales, confirma esta tendencia. La biblioteca escolar del futuro debería ponerse como fin aminorar la presencia de libros de texto. Sin defender su desaparición total, resulta paradójico que en un entorno de acceso a múltiples documentos tan necesario para la creación de conocimiento, se reduzca la educación a la consulta de uno solo.

La biblioteca escolar digital será una realidad y no tendrá sólo las funciones al uso que todos enumeran, sino una preterida: custodiar los fondos propios. Trabajos de alumnado y profesorado serán recogidos en repositorios accesibles que los preservarán para la comunidad. Resulta curioso, pues, que junto a funciones nuevas, la biblioteca escolar del futuro deba afrontar funciones tradicionales procurando la centralización y custodia de fondos. Este motivo advierte de la necesidad de que todo centro escolar deba plantearse lo antes posible la necesidad de un repositorio propio y de diseñar una arquitectura de organización de la información y flujo documental antes de que la cantidad y calidad de documentación corra riesgos.

EL FUTURO DE LOS USUARIOS Y LOS SERVICIOS

Es lógico que los servicios se amplíen como ocurre con la aparición de tecnología que reduce la dedicación a labores antiguas, como la catalogación. Estos servicios podrán ofrecerse porque el tiempo y el esfuerzo para mantenerlos será menor. La participación será cada vez mayor, por ejemplo, en catálogos enriquecidos y socializados con expresión de críticas, referencias y comentarios personales.

Los servicios de información, entretenimiento, lectura y estudio continuarán como hasta ahora aun con los cambios propios de los instrumentos. El servicio, por ejemplo, podrá incluir préstamo de lectores electrónicos y libros digitales (u ODEs) u otro tipo de documentación en lugar de limitarse al papel. Para los servicios de préstamo de obras con derechos y reproductores esclavos, las bibliotecas deberán afrontar problemas comerciales y legales como la compatibilidad de reproductores propios y ajenos en obras en préstamo (con algunos lectores actuales, por ejemplo, no se podría tener acceso a ciertos préstamos de la biblioteca o habría que usar obligatoriamente los lectores de la propia biblioteca y no usar los personales).

Es previsible que ciertos servicios relacionados con la documentación se fundan, de manera que se unan biblioteca escolar, librería escolar y servicio de publicaciones (editorial escolar). La biblioteca escolar no sólo gestionará colección ajena, sino que generará la suya propia, incluso editada por ella misma aprovechando la universalización de la edición a partir de lo que conocemos como biblioteca escolar 2.0.

Para la nueva biblioteca será fundamental saber editar web y editar bien (usabilidad) porque será un servicio importante de trato digital lo mismo que antiguamente fue importante el trato físico en la biblioteca presencial. La biblioteca escolar dejará de servir exclusivamente a consumidores de lectura para servir también a prosumidores de lectura, facilitando la labor de creación (escrita, videográfica, plástica…) y su difusiónxv.

Entre los avances técnicos, podemos destacar en el entorno de una biblioteca escolar, el aumento de medios electrónicos para hacer un seguimiento y evaluar las lecturas del alumnado. Ya existen herramientas que posibilitan este seguimiento incluso en tiempo real. La biblioteca escolar no sólo se abrirá al entorno local, sino que se universalizará al permitir el acceso a usuarios no legítimos (no matriculados ni relacionados con el centro) a su propia documentación, generando y asumiendo interacciones universales.

En consecuencia, la biblioteca escolar del futuro, tenderá a confundir los servicios de biblioteca, librería y editorial o servicio de publicaciones multimedia y lo hará de una manera social y universal. Muy probablemente, la biblioteca escolar deberá asumir trabajar en red con otras bibliotecas escolares y no escolares para poder prestar con eficacia estos nuevos servicios (de los servicios pedagógicos y físicos ya hablamos anteriormente).

Podemos añadir aquí la posibilidad de un servicio que daré en llamar la biblioteca melancólica. Para algunos, la lectura y la escritura tradicionales sin los medios electrónicos será un ideal educativo por mantener, lo que dará lugar a un servicio de la biblioteca como conservadora de los valores tradicionales de la lectura.

EL CONCEPTO DEL FUTURO

Desde hace algo más de una década ha habido una búsqueda de un nuevo concepto de biblioteca escolar que en ocasiones ha dado lugar a denominaciones innovadoras. Estas denominaciones no sólo intentan renovar el concepto sino evitar la palabra biblioteca que muchos creen una palabra tabú con mala imagen de marca y otros, simplemente un concepto obsoleto. Sea como fuere, las denominaciones generan conceptualizaciones de cómo debe entenderse.

Por un lado, ciertas denominaciones simplemente adjetivan añadiendo digital (biblioteca con fondos digitalizados o digitales), virtual (biblioteca que presta teleservicio) o híbrida (biblioteca que une fondos y servicios físicos y virtuales), además de la física (biblioteca con fondo y servicio presenciales). Las bibliotecas escolares se harán cada vez más híbridas, si no quieren desaparecer, y terminarán siendo ampliamente virtuales, sin abandonar su labor presencial (ya hemos mencionado casos ilustrativos).

El futuro de esta biblioteca escolar virtual se entiende con un aumento y dispersión de los servicios que ya hemos mencionado y se distinguirá por su estructura en red con otras bibliotecas escolares y no escolares para sobrevivir y rentabilizar. Apoyar el funcionamiento en red de las bibliotecas escolares es fundamental para el mantenimiento y mejora de muchas de ellas que no podrán cumplir su misión ni en cantidad ni en calidad de forma solitaria.

Un caso especial constituye la biblioteca de doble usoxvi (escolar y pública según horarios) que podemos considerar también una forma de rentabilización. En general, la biblioteca pública será más escolar y la escolar será más pública; esto es así porque la biblioteca es una institución que rebasa lo escolar y porque la pública encontrará en su vertiente pedagógica un motivo de subsistencia. Igualmente, las bibliotecas universitarias y las especializadas harán cada vez mayores movimientos de acercamiento entre sí y con las demás. En alguna ocasión me referí a este hecho como la biblioteca permanente o la biblioteca continua, una biblioteca a lo largo de la vida que es la misma siempre, que acompaña en todo su periplo vital al usuario o usuaria sólo que con adjetivos diferentes (escolar, universitaria, pública…).

Por su parte, encontramos otros conceptos que evitan u ocultan la palabra biblioteca por considerarla una parte de una institución que ha crecido y que ahora no es simplemente una biblioteca sino un Centro. De esta idea derivan CRA, CREA, CRAI, CDI, CRMxvii. Todas ellas hacen hincapié en la concepción de la institución como un lugar y un servicio por encima del tipo de colección que contenga. En general, este concepto es muy adecuado para la educación porque supone el uso de la biblioteca escolar para dar la clase, sin embargo, parece que es un objetivo lejano por cuanto hemos mencionado que la literaturización de la biblioteca continúa siendo muy alta en España y el profesorado que recurre a la biblioteca escolar para sus clases es muy minoritario. No han tenido éxito en el ambiente escolar las denominaciones de mediateca o infoteca, que hacían hincapié sobre el cambio en los fondos. En conclusión, el concepto que se impone es el de centro de recursos, una denominación que hoy por hoy es sólo eso en la mayoría de los casos.

De todas las denominaciones la más exacta es centro de recursos documentales, ya que recursos de distinto tipo existen en otras localizaciones escolares como el laboratorio o los talleres. La pregunta es si en el futuro seguirá siendo imprescindible un centro documental en el centro escolar que esté organizado. La respuesta es sí: tendrán que estar centralizados estos servicios, sí, si se quiere tener controlada la educación en el centro, si se quiere tener un plan, si se quiere que el alumnado trabaje con fuentes variadas y si se quiere que el profesorado pueda enriquecer su modo de trabajo.

¿Puede pensarse un centro escolar de calidad del futuro sin biblioteca escolar? Claro que sí, incluso muy bueno, pero aquel que sea una escuela bibliotecaria, es decir, que haya sustituido totalmente la biblioteca por un centro escolar que tome todo el centro educativo como una biblioteca, en que el estudio en clase o fuera de ella se haga manejando diversas fuentes de información.

Pero a pesar de ello, resultará difícil pensar en un centro educativo de calidad que no disponga por ejemplo, de una institución que recoja y custodie lo que cada alumno o profesor genera, o que no disponga de una sala en la que alumnado y profesorado puedan compartir lecturas.

La denominación de Centro recuerda su conciencia física y su carácter recogedor o aglutinador. Otros “centros” como los laboratorios de ciencias no parecen tener futuro o al menos no parecen a pesar de todo tener más futuro que la biblioteca. Entre los laboratorios, destaca la mala fortuna de los laboratorios de idiomas, que si bien tuvieron una época dorada con la aparición de la LOGSE, desaparecieron sin pena ni gloria en menos de dos décadas. El hecho de que la biblioteca escolar sirva a todas las materias y se adapte a los requerimientos de la sociedad del momento ayuda a creer que se mantendrá, como se ha mantenido hasta ahora, pero no fácilmente. Cadenas como Blockbuster (vídeos) o Barnes & Noble (libros) han afrontado la bancarrota o la necesidad de liquidación. En los dos casos, estamos hablando de negocios físicos vencidos por los virtuales, lo que no deja de ser un anuncio de los cambios que aún están por venir en el mercado y consumo de comunicación, del que forman parte la educación y la biblioteca escolar.

Angladaxviii enumera algunos de los cambios de las bibliotecas que podrían servirnos para completar este panorama: De una biblioteca en la que se espera a la gente a una biblioteca que va buscarla, y de servicios generales a servicios personalizados; del trabajo individual al trabajo en equipo; de la biblioteca unitaria a los sistemas bibliotecarios; del voluntarismo a la gestión profesionalizada. Gary Hartzelxix hace también su relación de diferencias entre las bibliotecas de ayer y de mañana, y destaca el vuelco hacia el usuario y la multiplicidad de servicios.

PROPUESTAS PARA ESE FUTURO

En las líneas que anteceden se han mezclado profecías, temores y deseos, ignoro en qué proporción. A partir de aquí, quiero centrarme en los deseos, en las propuestas.

  • Si el futuro es multimedia, hipermedia o multimodal, la biblioteca escolar no puede reducirse a la palabra escrita, ni siquiera a la hablada. Las múltiples alfabetizaciones y su esencia como centro de comunicación debe ponderarse cada vez más.
  • La biblioteca continua es la única posibilidad de servicio con futuro porque asegura la sinergia, el trabajo en red y la compatibilidad.
  • La biblioteca escolar debe centrarse en su usuario sabiendo que al menos sirve a dos colectivos distintos: profesorado y alumnado. Generalmente se ha volcado excesivamente en el segundo. La biblioteca escolar debe adaptar sus servicios al profesorado de manera que su función cale en el proceder de los profesionales. Una biblioteca escolar que preste servicios de calidad al profesorado se asegura los del alumnado.
  • El futuro de la biblioteca escolar es secundario respecto a la idea de escuela bibliotecaria. Lo fundamental es la educación y no los recursos. Una enseñanza que haga de toda ocasión una biblioteca será una educación con futuro dentro y fuera de clase. Debemos trabajar más con la idea de una escuela bibliotecaria que con la idea de una biblioteca escolar. Es más importante cambiar la mentalidad para dar la clase, que cambiar la biblioteca escolar, es más importante el futuro de la educación que el futuro de la biblioteca escolar.

NOTAS

i En Hall M. E. The development of Modern School Library, Library Journal septiembre 1915 p. 672, citado por Salaberría, R. (1997) Bibliotecas públicas y bibliotecas escolares: una colaboración imprescindible. Madrid. MEC.

iiBibliotecas y bibliotecarios de educación secundaria en Francia, artículo en Savoirs CDI que resume la situación general actual. [En línea][Consulta 17 de octubre de 2010] Disponible en http://www.cndp.fr/savoirscdi/index.php?id=1464

iii Pérez Zorrilla, María Jesús (2003) Evaluación de la comprensión lectora en alumnos de doce años. Tesis Doctoral. [En línea] Consulta: 17 de octubre de 2010. Disponible en http://eprints.ucm.es/tesis/19972000/S/5/S5016501.pdf

La autora no encuentra que la existencia de biblioteca escolar correlacione con la comprensión lectora del alumnado.

ivVéase por ejemplo: Estudio de investigación: las bibliotecas escolares funcionan (2004). [En línea][Consulta 17 de octubre de 2010] Disponible en : http://www.bibliotecas-cra.cl/docs/recursos/Importancia%20de%20la%20biblioteca.pdf. Y Michelle Pétit , ¿Cuándo llegará un real reconocimiento a la importancia de los bibliotecarios escolares? Boletín Electrónico de la Biblioteca Nacional del Maestro de Argentina. [En línea][Consulta: 17 de octubre de 2010] Disponible en http://www.bnm.me.gov.ar/novedades/boletin_electronicoBNM/boletin_35/img/petit.pdf

vPuede verse la conferencia de febrero de 2006 en Monterey (California) en vídeo en la siguiente dirección: http://www.ted.com/talks/joshua_prince_ramus_on_seattle_s_library.html

viEn 2009 sustituyeron sus más de dos mil libros en papel por casi 200 lectores electrónicos de Amazon y portátiles. Puede verse su descripción en la página web oficial de la biblioteca: http://www.cushing.org/library.

viiStephen Downes (2008) en El futuro del aprendizaje en línea: Diez años después, dice: Las bibliotecas evolucionarán (en una transición que está ocurriendo hoy) hacia estudios multimedia, en donde los estudiantes se involucran con medios interactivos, juegos y otros tipos de contenido. Traducción de Diego E Leal Fonseca. [En línea][Consulta 17 de octubre de 2010]. Disponible en http://www.scribd.com/doc/16527898/El-Futuro-del-Aprendizaje-en-Linea-Diez-anos-Despues.

viii Esta idea de Rowlands la cita Ross Todd en una entrevista de Eduteka que puede consultarse en: http://www.eduteka.org/EntrevistaRossTodd.php

ixLéase su entrada en el blog Bibliotecarios 2.0, ¿Por qué baja el número de las visitas a las webs y catálogos de las bibliotecas? [En línea][Consulta 17 de octubre de 2010] Disponible en http://www.nievesglez.com/2010/09/por-que-baja-el-numero-de-visitas-los.html

xVéase la nota ii.

xiVéase el artículo de Carlos Pinheiro en este mismo monográfico.

xiiLa entrevista a Ross Todd en que vierte estas opiniones ya ha sido citada en la nota viii.

xiiiUna explicación del libro y su importancia en la historia de la documentación puede verse en el blog de Manuel Blázquez. [En línea][Consulta 17 de octubre de 2010] Disponible en http://ccdoc-histccdocumentacion.blogspot.com/2008/03/10-el-tratado-de-documentacin-de-paul.html

xivJosé Manuel Canabal y Antonio Sarasa nos ofrecen una definición de ODE en este artículo: Agrega: plataforma de objetos digitales educativos. [En línea][Consulta 17 de octubre de 2010] Disponible en http://spdece07.ehu.es/actas/Canabal.pdf

xvAún tenemos pocos ejemplos de librerías digitales escolares o bibliotecas escolares digitales de producciones propias. Para España, podemos contar Nosololibrería, (http://sites.google.com/site/nosololibreria/) un experimento basado en Bubok y Scribd fundamentalmente, puesto en práctica por mí mismo; para Portugal, encontramos el ejemplo de Carlos Pinheiro, colaborador en este mismo monográfico, basado en Myebook (http://lerparacrer.wordpress.com).

xviPuede consultarse el informe “Bibliotecas Públicas de doble uso en Castilla La Mancha: Biblioteca Escolar y Biblioteca Pública, servicio 100%” publicado en Anaquel, 48, [En línea][Consulta 17 de octubre de 2010] Disponible en http://ccta.jccm.es/public_dglab/aplicaciones/archivos/anaquel_pdfs/20100503240276947.pdf

xviiCRA es un término que puso de moda Constanza Mekis en Chile y cuyo origen sea probablemente traducción del inglés. En España, José García, colaborador de este monográfico, difundió ampliamente la denominación CREA. En la Guía práctica para el desarrollo y dinamización de la Biblioteca Escolar en Secundaria de Elena Yagüez (Madrid. MEC, 2006) se habla de Centro de Recursos Multimedia. José Antonio Camacho Espinosa en, La biblioteca escolar en España: pasado y presente…y un modelo para el futuro. (Madrid. Ediciones de la Torre, 2004) lo llama Centro de Información Documentación y Recursos.

xviii Anglada, L. El futur de les biblioteques y el bibliotecari del futur. Item, 13, 1993, p. 5-24.

xix Puede leerse la enumeración completa traducida al español en mi blog: http://elblogdemiguelcalvillo.blogspot.com/2010/03/bibliotecas-de-ayer-bibliotecas-de.html