BIBLIOTECA ESCOLAR Y ESCRITURA.

AUTOR

Mariano Coronas Cabrero

CEIP Miguel Servet de Fraga (Huesca)

mariano.coronas@gmail.com

 

Resumen

El autor, maestro de primaria y bibliotecario escolar voluntario, ofrece algunas reflexiones sobre el hecho de escribir y dibuja algunos caminos para practicar la escritura desde la biblioteca escolar. Sostiene que la lectura, en sus variadas manifestaciones y soportes, es el mejor abono interior para poder luego construir textos significativos. Aboga por la escritura de libros colectivos en los centros, por el intercambio epistolar, por la escritura con un fin conocido para que ésta se haga con más interés y sentido y en utilizar soportes variados. En su artículo se muestran ejemplos concretos de todo ello.

 

Palabras clave: lectura, escritura, autoedición, libros libres, biblioteca escolar

 

 

 

Biblioteca escolar y escritura

Unas líneas de introducción

Es evidente que cuando hablamos de Biblioteca escolar y pensamos en las posibilidades que ofrece, viene a nuestra mente antes el fomento de la lectura que la animación a la escritura. Y lo cierto es que muchas de las pulsiones que nos permiten escribir, podemos activarlas dentro de la biblioteca escolar, precisamente con la lectura. De modo que ambas prácticas debemos considerarlas con similares niveles de atención y podemos practicarlas con parecida frecuencia.

Hace pocas fechas, en el suplemento Babelia[i], una veintena de escritores ofrecían algunos consejos para quienes deseen comenzar a escribir. Al margen de extravagancias, originalidades y otras ideas, el consejo que más veces se repetía era el de leer: “los mejores maestros se encuentran en la estantería”; el secreto para escribir está en “el trabajo, la dedicación y la lectura”; “es necesario haber leído previamente mucho”; “la única forma de aprender a escribir es leer”… Así hablan Elvira Lindo, Arturo Pérez-Reverte, Enrique Vila-Matas y Esther Tusquets, por no hacer más larga la lista, ni recurrir a tratados más sesudos.

En nuestro caso, lo que pretendemos es animar a chicos y chicas a escribir y podemos usar esa misma recomendación sin ningún problema. Entre otras cosas, porque la lectura nos pone en contacto con abundantes historias, con distintos modos de contarlas, con técnicas diferentes de escritura y siempre nos abre un catálogo amplio de posibilidades que vamos incorporando, casi inconscientemente, a nuestro depósito interior y que es posible que con el tiempo fermenten y produzcan brotes sorprendentes.

La segunda recomendación, también muy repetida, es que a escribir también se aprende escribiendo. Pasada la primera sorpresa ante tamaña obviedad, uno percibe que el oficio de escribir y, en nuestro caso, el más modesto objetivo de animar a hacerlo, tiene mucho de entrenamiento. El entrenamiento en cualquier actividad, y no sólo en las deportivas, consiste en la repetición de algunos ejercicios, movimientos, rutinas para que nuestro cuerpo o nuestra mente adquieran una disciplina determinada, con el fin de lograr aquello que queremos: velocidad, resistencia, flexibilidad, serenidad, calma,… En nuestro caso, enfrentarnos frecuentemente con el reto de tener que plasmar por escrito una idea, un sueño, una vivencia, nos va a ir permitiendo ser más ágiles, más flexibles y manejar mejor las claves de la expresión escrita.

La Biblioteca Escolar

Estamos ya donde el título sugería que llegáramos. Pero, ¿cómo nos manejamos para conectar de una manera razonable la biblioteca escolar y la escritura? Para empezar, debemos pensar en una biblioteca escolar organizada, actualizada, apreciada y ramificada, con “terminales” activos en las aulas y en cada persona integrante de la comunidad escolar, que la usa y considera…; que debe su existencia al profundo convencimiento de quienes están animándola. Que se trata, por un lado, de una interminable construcción cultural que es necesario cuidar, alimentar y publicitar continuamente para que sus potencialidades sean cada día más solicitadas; y por otro, de una gozosa realidad cotidiana: un centro documental, un taller de trabajo, un lugar de encuentro, una oportunidad para la lectura silenciosa y la interiorización, un laboratorio donde tomar contacto y experimentar con distintos modelos de expresión oral y escrita, etc. En definitiva, una biblioteca escolar es siempre una oportunidad de activar algunos sentimientos, adquirir variadas destrezas y cultivar la inteligencia.

La escritura

Centrándonos en la escritura, me gustaría decir lo importante que es la imitación, en el aprendizaje y desarrollo de la misma; ofrezcamos pues buenos modelos y, en la medida que podamos, seamos para chicos y chicas, aunque sea de modo intermitente, modelos de escritura (se supone que también lo somos de lectura). Para ello, debemos escribir frecuentemente, resolver los retos que les pedimos a los chavales para ver si son posibles y leerles de cuando en vez nuestros textos y reflexiones escritas. Por otra parte es muy conveniente orientar nuestras actividades de fomento de la escritura con variados perfiles y distintas intenciones: intercambio de correspondencia; textos informativos y científicos; juegos con el lenguaje; actividades con sentido del humor; poemas; juegos rimados; textos que recopilan experiencias personales o familiares; crónicas y noticias reales o imaginadas; inventarios de lugares que nos rodean; textos derivados de algunas lecturas … Y todo ello, en formatos variados: pósteres; libros libres:  unos desplegables, otros de tamaño folio o cuartilla convenientemente grapados, individuales o colectivos; revista escolar; monografías; post para el blog o comentarios en el mismo; cartas para enviar; colaboraciones en prensa; presentaciones en powerpoint; carteles y murales…

Repertorio de estrategias para fomentar la escritura

A continuación, ofrezco un repertorio orientativo de actuaciones a favor de la escritura. Todas fueron planificadas, han sido realizadas y pretenden ofrecerte algunas ideas para poner en marcha  y de paso animarte a hacerlo, poniendo siempre algo de ti que las convierta en mejores:

A.- Desde las actuaciones de dinamización cultural del centro. Dentro del amplio catálogo de posibilidades, éstas deben tener una alta consideración. Se trata de que el Grupo de personas (llamémosle, por ejemplo, Seminario de Biblioteca y Literatura Infantil) que se ocupa directamente de elaborar el Plan de Actividades anual de la misma, piense, plantee y estimule, actividades de escritura relacionadas con las temáticas de trabajo elegidas, para que todo el alumnado del centro pueda realizarlas.  Los textos escritos serán recogidos, encuadernados y expuestos. Finalmente, pasarán a formar parte de los fondos especialmente significativos de la biblioteca escolar. Pongamos algunos ejemplos:

.. La luna tiene un secreto. Actividad centrada en la elaboración de un libro grande (tamaño Din-A3) y colectivo por cada aula, en el que cada página está escrita e ilustrada por un niño o una niña. Página en la que caben acrósticos, cuentos, poemas, etc.

.. Vivir, sentir y convivir. Actividad en la que, entre otras muchas acciones, se plantea al alumnado que a través del dibujo y la escritura (expresión artística y expresión escrita) se retrate, hable de sí mismo… Los textos y los dibujos formarán libros colectivos que se expondrán y más tarde, se guardarán en la biblioteca escolar.

.. Los libros no se comen, pero alimentan. Tomando como punto de partida libros relacionados con ese tema gastronómico y literario, en cada aula se plantea escribir con una intención: realizando simples pareados, inventando adivinanzas, recopilando y modificando refranes, creando retahílas rimadas partiendo de lo que proponen algunos títulos de libros, creando menús literarios, trabajando con caligramas… Y utilizando como soportes para materializar la actividad, platos de cartón o blondas de pastelería; combinando un modesto juego de creación literaria y de ilustración, con originales sorportes.

.. Biblioteca imaginaria. Para la que cada niño y cada niña confecciona una portada de libro imaginario, trabajando cuatro espacios de la siguiente manera: portada con los datos básicos que tiene la de un libro cualquiera: título, autor o autora, editorial, ilustración; una contraportada con un resumen del tema del libro que nos hemos inventado; solapa de portada, donde realizamos una breve biografía del autor o autora inventados y solapa de contraportada, con una relación de títulos, de obras del autor imaginado… Con todos los libros inventados, de todos los niños y niñas, formamos la biblioteca imaginaria.

B. En el aula, desde las propuestas de la Biblioteca Escolar[ii]. A la vez que se va desarrollando la actividad que se ha propuesto desde la biblioteca escolar, algunos maestros y algunas maestras, estiran y amplían la propuesta inicial y ofrecen nuevas salidas a todo ese caudal rico de lecturas y motivación que se ha generado, en el que se ha visto envuelto el alumnado y el profesorado, durante el desarrollo de la temática señalada. Debemos aprovechar esa supuesta y deseada “fecundidad” para intentar crear algunos libros colectivos o individuales que abunden en el tema: cuentos cortos, poemas originales, poemas inducidos, composición de coplillas, juegos diversos con las palabras… Todo junto, al cabo de una semana, una quincena de creatividad, se convertirá en “libros libres” que acabarán en las manos de cada niño, de cada niña, serán leídos en voz alta en el aula, se colorearán las ilustraciones y servirán de intercambio con otras aulas de otros centros, con quienes tenemos relación epistolar. Veamos algunos:

.. D de Dragón. Un libro que guarda en su interior coplillas dedicadas a “famosos dragones”; textos con iniciales únicas (palabras que empiecen por “d”); juegos con siglas relacionadas con los dragones; trabalenguas inventados; acrósticos con la palabra dragón; significados de la palabra dragón en diferentes contextos, extraídos de la consulta en enciclopedias… La estrategia es experimentar distintas técnicas de escritura, seleccionar algunos resultados y construir un libro libre colectivo.

.. Cuentos cortos de cerdos. Partiendo de una actividad de exposición y lectura de libros de LIJ, en la biblioteca escolar, en los que los protagonistas son los cerdos, cada niño y cada niña escribe un “3C”: Cuento Corto de Cerdos; una vez ilustrados, se recopilan en un libro colectivo.

.. Siguiendo la estela…. Seleccionamos una estrofa de un poema y fijándonos en su estructura y en cómo está construida, escribimos otras estrofas hasta completar un poema nuevo o una retahíla rimada.

C.- Desde los trabajos de búsqueda documental. La biblioteca escolar ofrece posibilidades de realizar actividades de búsquedas documentales, donde la información debe ser tratada convenientemente para que se adecue a nuestros desafíos. Eso supone, por parte del profesorado, ofrecer vías alternativas de actividad y aceptar nuevos planteamientos metodológicos: elegir el tema de trabajo; delimitar los campos de investigación; señalar las fuentes documentales; dibujar el proceso y acordar el formato de presentación final. En todo ese recorrido es necesario leer y escribir y ofrecer un documento final, compuesto por uno o varios textos, de amplitud variable. Desarrollemos un Proyecto Documental Integrado (PDI)[iii] o un Repertorio Alfabético Documental (RAD)[iv], tenemos ante nosotros la posibilidad de producir documentos nuevos donde la escritura es el elemento fundamental de los mismos.

En Los Repertorios Alfabéticos Documentales, producimos publicaciones impresas o documentos electrónicos, a partir de un listado alfabético de términos relacionados con el personaje, el país, el tema de actualidad,… En definitiva, relacionados con el tema de trabajo elegido: Títulos como “S” de Servet; “N” de Nicaragua; “A” de Agua y Aragón y “C” de Convivencia tuvieron esa finalización. Otros como “P” de poesía y “D” de Darwin se convirtieron en presentaciones en PowerPoint y algunos más, están planteados y esperan su definitiva realización: “Ñ” de ñam, ñam;  “M” de Miguel (Miguel Hernández); “V” de volcán

D.- Desde las lecturas realizadas en la Biblioteca. La mayor parte de las lecturas en voz alta que realizamos en el aula, se realizan con libros extraídos de la biblioteca escolar y cuando acudimos físicamente a ese recinto, la lectura individual y silenciosa o en voz alta, la hacemos con libros de su fondo. De modo que, a través de esa vía, vamos a ir descubriendo nuevas propuestas de escritura. En muchos casos, utilizando una técnica tan vieja y efectiva como la imitación, ya mencionada.

.. Textos comparativos. Tenemos libros que tratan de lo mismo desde perspectivas muy diferentes. Son muy interesantes porque muestran claves distintas desde las que nos habla la literatura. En “Hasta (casi) 100 bichos[v] de D. Nesquens y “Bestiario[vi] de J. Tomeo, podemos leer breves textos sobre algunos animales; en el primer caso, con clave de humor y en el segundo, en clave filosófica. En el primer caso, es el autor el que habla del animal y en el segundo, es el mismo animal quien se explica. Esas lecturas comparadas nos invitan a escribir, en una o en otra clave, sobre nuevos animales.

.. Leyendo algunos de los cuentos de Gianni Rodari[vii], llenos de imaginación y de fantasía, no costará mucho generar otros nuevos modificando el título y quizás las intenciones, pero conservando lo que el escritor sugiere y orienta.

.. La lectura de algunas páginas del libro “I remember” de Joe Brainard nos va a permitir proponer al alumnado que escriba frases cortas empezando todas ellas por la expresión “Me acuerdo…” y construir entre todos un territorio bastante común de vivencias: un librito desplegable y colectivo, por ejemplo.

… La presentación del libro “Querido profesor Einstein[viii] nos lleva a fijarnos en el prólogo que escribió su nieta, Evelyn. Y de su lectura, pasamos a la escritura de textos rememorando momentos dulces y cariñosos, pasados con los abuelos y las abuelas. Y todos los textos juntos forman un emotivo libro colectivo que se titula: “Te recuerdo abuela, te recuerdo abuelo”.

.. La lectura de un libro de algunos autores y autoras actuales, con quienes podemos establecer contacto, nos va a permitir redactar algunas opiniones y un listado de preguntas que podemos trasladar a dicho autor o autora y construir con todo ello: opiniones, preguntas, respuestas, etc. un documento curioso y sorprendente de lectura, escritura e intercambio, que podrá ser publicado electrónicamente en el blog[ix] o constituir un libro libre monográfico.

E.- Desde las actividades de recopilación de vivencias del pasado. Una de las posibilidades que tenemos, para recoger por escrito materiales culturales (llamémosles así, si se me permite) es la de, desde la biblioteca escolar o desde el aula, estimular al alumnado para que pase encuestas, se siente con sus familiares a comentar y escribir algunas informaciones relacionadas con: el folklore oral (cancioncillas de manos y dedos, retahílas, formulillas para elegir, canciones de corro y comba…); los juegos infantiles; los cuentos y leyendas; los recuerdos escolares de otro tiempo; las infancias de antes; la compatibilidad entre el trabajo y la escuela; la importancia de los animales de carga cuando los abuelos eran pequeños; … Algunos libritos con títulos como “Una bolita de algodón”, “El patio de mi casa”, “De ayer a hoy” y  “Así nos lo han contado” fueron fruto de un proyecto de recopilación de folklore oral estimulado desde la biblioteca escolar y que acabó con el regalo de un ejemplar de cada uno de esos libritos a cada familia, con motivo del Día del Libro de cuatro años consecutivos. Posteriormente, otros se han realizado en algunas aulas, con similar filosofía: “Una mirada a la infancia”, “El sexto de caballería”, “cinco lobitos tiene el recuerdo”…

F.- Desde la prensa. Uno de los soportes informativos que alberga la biblioteca escolar es la prensa: ejemplares impresos y acceso a la prensa digital, a través de Internet. Tanto las viñetas humorísticas, como algunas columnas de opinión, como los mismos titulares de noticias, pueden constituir con cierta frecuencia elementos que nos inviten a  escribir. Una columna titulada “Cabreoterapia”[x], de Juan Cueto, nos invitó a realizar listados de cosas que nos enfadaban y otra de Juan José Millás[xi], sobre el incendio de la Torre Windsor de Madrid, nos animó a escribir textos utilizando sólo parejas “nombre-adjetivo calificativo”… La invención de noticias con fragmentos de titulares nos permite luego escribir la crónica de esos nuevos y, en ocasiones, sorprendentes y divertidos sucesos… La recopilación de unas cuantas viñetas humorísticas sobre un tema concreto nos permite construir presentaciones informáticas, en las que no faltan pequeños textos…

G.- Desde las fotografías[xii]. Las imágenes nos proporcionan maravillosos materiales para hablar de ellas (expresión oral) y para escribir sobre ellas (expresión escrita). Algunas imágenes activan y movilizan nuestro interior. Podemos utilizar las fotografías que periódicos y revistas publican con alto nivel de calidad con la intención de educar la sensibilidad y el gusto estético no descuidando una buena colección de libros de fotografías en la biblioteca escolar. La lectura de las fotos y la posibilidad de que una buena fotografía constituya un excelente motivo para escribir son actividades o posibilidades nada desdeñables. Es relativamente fácil combinar la sensibilización medioambiental con la creación literaria, eligiendo una pequeña colección fotográfica que nos permite hablar de lo primero y practicar lo segundo.

Despedida

Breve, porque he traspasado los límites espaciales sugeridos por el coordinador. Todo lo anterior no es más que una modesta y sencilla sugerencia. Quien sienta la necesidad de fomentar la escritura entre su alumnado, por encima de formalismos curriculares, tendrá que incorporar estrategias que él o ella tendrán que ir descubriendo; partir de ser emocionados lectores y animosos escritores: ejemplos para el alumnado. Sólo así se acercarán de manera natural, coherente y razonable al desarrollo de las competencias básicas que atañen a estas faenas: competencia en comunicación lingüística; tratamiento de la información y competencia digital y competencia para aprender a aprender…, por lo menos.


[i] SECANELLA, C. La derrota de la página en blanco. Babelia, 2010, 960, p. 4-6

[ii] CORONAS, M. Escuela y autoedición. Leemos, escribimos y publicamos. Educación y Biblioteca, 2008, 168, p. 122-126

[iii] PIQUÍN, R. Ocho semanas y media para leer, reír, investigar y aprender. Proyecto documental integrado. Consulta: 3. 05. 2010. Disponible en: http://www.plec.es/archivos/experiencias/ocho_semanas_y_media_para_leer_cpPabloIglesias.pdf y CALVILLO, M. De la biblioteca escolar a la escuela bibliotecaria. Consulta: 3.05.2010. Disponible en: http://bibliotecariosydocentes.ning.com/profiles/blogs/de-la-biblioteca-escolar-a-la?xg_source=activity

[iv] CORONAS, M. Repertorios Alfabéticos Documentales. Consulta: 3.05.2010. Disponible en: http://macoca.org/repertorios-alfabeticos

[v] NESQUENS, D. Hasta (casi) 100 bichos. Madrid: Anaya, 2001

[vi] TOMEO, J. Bestiario. Zaragoza: Prames, 2000

[vii] RODARI, G. Cuentos para jugar. Madrid: Alfaguara, 2004

[viii] CALAPRICE, A. (editora). Querido profesor Einstein. Barcelona: Gedisa, 2003

[ix] CORONAS, M. Título: Lectura en voz alta “El libro de Guillermo”. Consulta: 30.04.2010. Disponible en: http://gurrion.blogia.com/2008/092501-lectura-en-voz-alta-el-libro-de-guillermo-.php

[x] CUETO, J. Cabreoterapia. El País Semanal. 8.07.2007

[xi] MILLÁS, J.J. En resumen. El País. 18.02.2005

[xii] CORONAS, M. Los colores del agua. Consulta: 3.05.2010. Disponible en: http://www.quadraquinta.org/materiales-didacticos/cuaderno-de-ejercicios/coronas/corona-colores/coloresdoc/ColoresdelaguaTeoria.html