BIBLIOTECA ESCOLAR, CENTRO DE RECURSOS INTEGRADO EN LA PRÁCTICA EDUCATIVA.

AUTORA

Rosa Piquin Cancio

Biblioteca Escolar CP Pablo Iglesias. Soto de Ribera (Asturias)

rpiquin@gmail.com

 

Resumen

La biblioteca escolar, concebida como un centro de recursos para el aprendizaje y la lectura -CREAL-, es un centro neurálgico en el proceso de aprendizaje del alumnado y de la innovación profesional del profesorado; de ahí la necesidad de  su total integración en la práctica educativa y  en la cotidianeidad de los centros escolares . Se trata de una idea fuerza imprescindible para la enseñanza, el aprendizaje, el acceso a la  información, a la lectura, la cultura y de compensación de desigualdades.

Palabras clave: biblioteca escolar, CREAL, currículo, competencias, lectura.

 

 

 

 

 

Actualmente, la Biblioteca Escolar se nos muestra como un espacio educativo de transcendental importancia para el proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que desde una concepción moderna de la misma, la biblioteca escolar es el gran centro de recursos que pone a disposición de profesorado y alumnado todos los medios disponibles, de muy variado tipo, necesarios para el desarrollo de ese proceso. Entender así la Biblioteca Escolar, implica hablar de una biblioteca pensada y usada en la vida diaria de los centros escolares, por el alumnado y el profesorado, en todos los tiempos (lectivo y no lectivo), para conseguir educar a los miembros de la Comunidad Educativa como ciudadanía de la sociedad de la información y la comunicación del Siglo XXI.

Modelo de Biblioteca Escolar. Plan de Actuación para el desarrollo de las Bibliotecas Escolares de Asturias[i].

Existe un consenso, cada vez más amplio, acerca de la importancia de la Biblioteca Escolar como un centro pluridisciplinar de actividades y servicios pedagógicos  que da soporte a las actividades de enseñanza-aprendizaje, intentando seguir las pautas y directrices del Manifiesto de la UNESCO [ii] ya que “La biblioteca escolar proporciona información e  ideas que son fundamentales para funcionar con éxito en nuestra sociedad de hoy en día, que  se basa cada vez más en la información y el conocimiento. La biblioteca escolar ayuda al alumnado a desarrollar destrezas de aprendizaje de carácter vitalicio, así como su imaginación, y le ayuda de esta forma a vivir como ciudadano responsable”[iii].

Muchas  bibliotecas escolares a lo largo y ancho del país han experimentado cambios cualitativos importantes en los últimos años, constituyéndose en verdaderos Centros de Recursos para la Enseñanza, el Aprendizaje y la Lectura (CREAL), con el fin de cumplir su importante papel en el sistema educativo como apoyo al desarrollo  del currículo y como espacio generador de instancias de aprendizaje, ofreciendo a profesorado, alumnado y comunidad educativa recursos variados, estrategias de búsqueda y acceso a numerosas bases de datos. La biblioteca escolar es parte integral del proceso educativo también desde la consideración de la lectura como la llave mágica del conocimiento (J. A Millán, 2008).

La L del acrónimo CREAL responde tanto a la lectura literaria (que implica importantes connotaciones de crecimiento personal, afectivo, literario , artístico y de disfrute íntimo) como a “la capacidad de comprender e interpretar una amplia variedad de tipos de textos, poniéndolos en relación con el contexto en el que aparecen, de manera que los alumnos sean capaces de recuperar información, de reflexionar sobre las intenciones de los escritos, de reconocer los recursos utilizados por los autores para transmitir mensajes e influir a los lectores y de extraer significados a partir de la estructura y del estilo del texto. En definitiva, se trata de que los alumnos posean las capacidades de lectura y de expresión, oral y escrita, necesarias para desenvolverse en la sociedad actual”.[iv]

El trabajo con textos de diferente tipología (literarios, divulgativos, científicos, didácticos…), o de diferente formato (libro, audiovisual, informático…), etc. en las distintas áreas del currículo, así como la comprensión de un vocabulario específico en cada materia, contribuye a abrir la puerta al conocimiento y al crecimiento personal (L. Andreu, 2003).

La enseñanza de la lectura es, en este contexto, una tarea educativa que a todos y a todas afecta (y no sólo a quienes enseñan Lengua y Literatura). Y ello es especialmente cierto es esta época de omnisciencia audiovisual y de acceso indiscriminado a  Internet. Entre otras cosas porque entender lo que se lee es hoy más que interpretar adecuadamente el contenido de los textos impresos en un libro de texto. Es también no extraviarse en las intrincadas sendas y en los falsos atajos de Internet (C. Lomas, 1996).

Las directrices IFLA/UNESCO, 2002 para la biblioteca escolar establecen que tanto en los curricula nacionales como en los programas de desarrollo educativo “se debería considerar a la biblioteca escolar como un medio vital para alcanzar ambiciosos objetivos en lo que respecta a :

Competencia informativa (“information literacy”) para todos, desarrollada gradualmente y adaptada a lo largo del sistema educativo

Disponibilidad de recursos informativos para todos los alumnos de todos los niveles educativos

Amplia difusión de la información y de los conocimientos a todos los grupos de alumnos de acuerdo con los derechos humanos y democráticos”[v]

La Biblioteca Escolar/CREAL no sólo colabora ofreciendo fuentes de información, sino  que también apoya la planificación educativa al incentivar la participación de todos los profesores en el proceso de selección de nuevos materiales, eligiendo los recursos más adecuados a sus necesidades pedagógicas. En cuanto al alumnado, permite que participe en un proceso de aprendizaje activo, donde los jóvenes aprenden mejor. Ofreciendo información, apoyando la investigación, brindando lectura variada, estimulando su imaginación y promoviendo la autonomía, estas “nuevas bibliotecas” enriquecen lo realizado en las aulas.[vi]

“La biblioteca escolar no puede concebirse sólo como un equipamiento más de  los centros escolares, al servicio de la promoción de la lectura y subordinada a necesidades exclusivamente académicas, sino también como núcleo activo en el Proyecto Educativo y en el Proyecto Curricular de los centros, como un núcleo que presta múltiples servicios necesarios y que a la vez es capaz de generar ideas y acciones de cambio en la escuela. Concebimos pues, la biblioteca escolar como un centro de recursos materiales e intelectuales capaz de contribuir a dar respuesta en la teoría y en la práctica a las preguntas clave que todo currículo se plantea (para qué, qué y cómo enseñar y aprender)”(G, Castán, 2002).

La transformación de la biblioteca en un centro de recursos para la enseñanza, el aprendizaje  y la lectura, no sólo abarca una real transformación en su organización espacial y dotación material, sino que integra y expande un nuevo concepto, donde se reúne, en un espacio dinámico y de encuentro, una diversidad de recursos educativos, que contienen información actualizada y apoyan, a través de múltiples servicios, el proceso de enseñanza-aprendizaje de un currículo escolar en permanente desarrollo. Entendiendo el proceso de enseñanza-aprendizaje como la construcción individual y compartida de conocimientos y saberes; conocimiento que se construye a través de la investigación, de la búsqueda de información, del cotejo de fuentes, de la “apropiación” de la información para la autoformación; en definitiva, supone hablar de la entrada en nuestras aulas de muchas voces más allá de la del profesorado o la del libro de texto.

Pero también es sentar las bases de un aprender a aprender continuo, en tanto en cuanto se inicia un proceso que va más allá de la enseñanza reglada: es una actitud ante el conocimiento, la adquisición y la construcción del mismo a través de la autonomía, el desarrollo crítico y de todas las capacidades del alumnado.

Todo ello se logra gracias a un cambio en la forma de entender los papeles que en este proceso juegan el alumnado y el profesorado, impulsando un cambio metodológico en la forma de enseñar para potenciar en el alumnado el desarrollo de la capacidad crítica y comprensiva, el uso de diversas fuentes de información y documentación, el tratamiento de la información y la realización de trabajos de investigación (Modelo de Biblioteca  Escolar. Asturias, 2003).

El papel de la biblioteca escolar está directamente relacionado con el desarrollo del currículo, con todas las actividades desarrolladas en la escuela y con las necesidades del alumnado especialmente en lo relativo a la información.

En esta sociedad de la  información y comunicación en que nos toca vivir, de gran avance tecnológico, sobrecarga de información, nuevos medios de comunicación, cambios de conceptos educativos y de las formas de aprender  y enseñar, las bibliotecas escolares han de asumir un rol indispensable y central ya que la biblioteca escolar asume la gran responsabilidad de enseñar al alumnado cómo encontrar la información, cómo tratarla y cómo apropiarse de ella, al ser “el espacio organizado en el que el alumnado y profesorado una vez consensuado el proyecto a realizar, establecidos los objetivos y definidas las tareas, busca y encuentra todos los conocimientos necesarios para llevar a buen término la tarea y producto final. Es el lugar idóneo para que el alumnado aprenda a utilizar los recursos que la sociedad de la información pone a su alcance, adquiere estrategias de búsqueda e interpretación y, en definitiva, se convierte en el protagonista de su propio proceso de aprendizaje”.(R, Álvarez, 2003)

Se preconiza, por tanto, que el alumnado sea el propio agente en el proceso de búsqueda y tratamiento de la información. En ese proceso de autonomía del alumnado (que le permitirá mejorar sus conocimientos y competencias de búsqueda, adquirir nuevos conocimientos y volverse más crítico hacia el exceso de información) el papel del profesorado se aleja bastante de las posiciones tradicionales al ampliar las fuentes informativas del alumnado y al contar con una infraestructura , la Biblioteca Escolar, “esencial para fomentar y facilitar al profesorado el diseño y desarrollo de actividades de aprendizaje que van más allá del libro de texto y la lección magistral… /… siendo el espacio de la transversalidad y la multidisciplinariedad; desarrollando actividades adecuadas a la diversidad del alumnado” (G. Castán,  2002).

El nuevo currículo pretende responder a las necesidades formativas planteadas a la institución escolar por el impacto de la revolución causada por las tecnologías de la información (casi tan importante y radical como la revolución industrial que la precedió), el impacto de la globalización, y el impacto del conocimiento científico y tecnológico. La sociedad del conocimiento demanda al sistema escolar competencias intelectuales y morales de mayor nivel, lo que a su vez le exige una reconceptualización y reorganización profunda de su quehacer.

El aprendizaje debe lograrse en una nueva forma de trabajo pedagógico, que tiene por centro la actividad de los alumnos, sus características, sus conocimientos y experiencias previas.  Lo cual exige  desarrollar estrategias pedagógicas  adaptadas a los distintos ritmos y estilos de aprendizaje de los alumnos. Supone reorientar el trabajo escolar desde su forma actual, predominantemente lectiva, a otra en que esta práctica se enriquezca con actividades de búsqueda, de investigación y de creación por parte de los alumnos.

“La biblioteca escolar es un recurso educativo al servicio del currículo y el proyecto educativo del centro y se concibe en la actualidad como un espacio dinámico de recursos y servicios de información que cumple un papel primordial en el proceso de enseñanza y aprendizaje, y como tal es un instrumento fundamentalmente de índole pedagógica que apoya la labor docente. Tiene que actuar como centro de recursos que favorezca los proyectos interdisciplinares y el trabajo en equipo del alumnado y del profesorado, enriqueciendo la actividad en el aula y facilitando la participación en los programas y proyectos del centro.[vii]

La innovación educativa que se promueve con el desarrollo de la Biblioteca escolar como centro de recursos para la enseñanza, el aprendizaje y la lectura, pasa por  importantes cambios de la cultura escolar de índole organizativo y metodológico: la superación del libro de texto como único referente informativo, el trabajo por proyectos documentales, la coordinación departamental e interdepartamental, el establecimiento de redes entre bibliotecas escolares y con las bibliotecas públicas, los seminarios o grupos de trabajo multidisciplinares que dinamizan y gestionan la biblioteca, cambios actitudinales en las prácticas al uso del profesorado…

La biblioteca escolar como centro de recursos “por sí mismo no provoca ni cambios ni transformaciones relevantes en la cultura de trabajo. Otra cosa son las expectativas que se generen (la capacidad para colmarlas) y el interés (y capacitación) del profesorado para hacer de la biblioteca un recurso que permita la mejora de la docencia, el avance metodológico y, por ende, el reflejo en la motivación y el aprendizaje del alumnado”.[viii]

Por otra parte, todos los aspectos relativos al valor añadido que las distintas administraciones educativas confieren o no a la biblioteca escolar favorecen o dificultan la integración real de la BE, lo cual pasa por contemplar horas lectivas para dinamizar y gestionar la misma, por la creación de espacios acogedores con mobiliario adecuado al contexto de cada centro, contar con presupuestos suficientes que permitan asegurar una diversidad de fondos necesaria para aproximarse a los estándares internacionales, la consolidación de grupos de trabajo interdisciplinares en torno a la biblioteca escolar , el hecho de  que se contemple la posibilidad de realizar formación permanente y que ya desde la formación inicial del conjunto del profesorado se tengan en cuenta todos los aspectos relativos tanto a la gestión como a la dinamización y al desarrollo de las habilidades informativas y la ALFIN, sin olvidar la difusión constante de buenas prácticas y la generación de redes de bibliotecas escolares.

Vivimos, querámoslo o no , en una sociedad que se caracteriza por ser la Sociedad de la Información y el Conocimiento y es , precisamente, para afrontar los nuevos desafíos de esta sociedad por lo que necesitamos herramientas como los Proyectos Documentales Integrados (R. Piquin, 2009) que facilitan la integración  de la Biblioteca Escolar en la cotidianeidad de los centros escolares.


[i] NOTAS

[i] MODELO DE BIBLIOTECA ESCOLAR.  Consejería de Educación y Cultura, Asturias. 2003.

[ii] UNESCO/ IFLA: Manifiesto UNESCO/ IFLA sobre la Biblioteca Escolar [en línea] [17 de septiembre de 2008]. Disponible en http://www.unesco.org/webworld/libraries/manifestos/school_manifesto_es.html

[iii] UNESCO/ IFLA: Directrices De La IFLA/ UNESCO para la Biblioteca Escolar, [en línea][15 de septiembre de 2008]. Disponible en http://www.ifla.org/VII/s11/pubs/sguide02-s.pdf

[iv] PROYECTO PARA LA MEJORA DE LAS COMPETENCIASIMPLICADAS EN LA LECTURA. Gobierno de Navarra. Departamento de Educación, 2008. [en línea ] [consulta 20 de diciembre de 2009[ Disponible en :  http://www.pnte.cfnavarra.es/publicaciones/pdf/planlectura2008.pdf

[v] DIRECTRICES DE LA IFLA/UNESCO PARA LA BIBLIOTECA ESCOLAR, 2002. [ en línea] .[Consulta 17 /09/2008]. Disponible en: http://www.ifla.org/VII/s11/pubs/sguide02-s.pdf

[vi] La Biblioteca como CRA.  [en línea]. [Consulta 17/09/2009]. Disponible en:  http://www.bibliotecas-cra.cl/recursos/index.html#uno

y también Giro en las bibliotecas. [en línea].[Consulta 17/09/2009]. Disponible en : www.bibliotecascra.cl/docs/recursos/GiroenlasBibliotecas.pdf

[vii] ORDEN ECI/979/2007, de 3 de abril, por la que se convoca el concurso nacional de buenas prácticas para la dinamización e innovación de las bibliotecas de los centros escolares para el año 2007. Ministerio de Educación y Ciencia. BOE núm. 90, 14/05/2007, pág. 16533

[viii] GARCÍA GUERRERO, J. La articulación de los recursos en el funcionamiento de la Biblioteca Escolar” Madrid: Instituto Superior de Formación del Profesorado (Actas del Curso de Verano. Ávila). UNED, 2007

BIBLIOGRAFIA

ALVAREZ, R. En: Biblioteca Escolar como recurso educativo. Consejería de Educación y Cultura: Asturias. 2003.

ANDREU, L. Lectura y Curriculo en la Biblioteca Escolar. I Encuentro Nacional de Animación a la Lectura. Murcia 2003. [en línea ] [Consulta 20 de diciembre de 2009]Disponible en:

http://educarm.es/templates/portal/paginasWeb/experiencias/23lectura/comlaurab.doc

CASTAN, G. Las Bibliotecas escolares: Soñar, pensar, hacer. Sevilla: Diada Editora, 2002.

LOMAS, C. El espectáculo del deseo. Usos y formas de la persuasión publicitaria. Barcelona: Octaedro, 1996

MILLÁN, J.A. La lectura y la sociedad del conocimiento. Gobierno de Navarra. Departamento de Educación , 2008

PIQUIN, R. Proyectos Documentales Integrados . Centro del Profesorado de Córdoba [en línea].[Consulta 14/02/2010]. Disponible en: http://www.slideshare.net/ptorres/pdi-rosa-piqun

VVAA. La Biblioteca Escolar como recurso educativo. Consejería de Educación y Cultura: Asturias. 2003.