«

»

APLICACIÓN DE LAS COMPETENCIAS BÁSICAS EN EL ÁMBITO DE LAS CIENCIAS SOCIALES.

AUTOR

Antonio Jesús Ariza Serrano

Resumen

La temática de la siguiente ponencia  trata sobre  mi experiencia en la coordinación de un libro realizado por el alumnado de 3º de la ESO del IES Ulia Fidentia de Montemayor: “Imágenes para el recuerdo“. Este libro ha servido para poner en práctica una gran diversidad de competencias básicas que tan propias son del campo de la Ciencias Sociales, pero también ha habido un aprendizaje interdisciplinario muy enriquecedor tanto para el alumnado como para el profesorado. Del mismo modo, uno de los objetivos más importantes ha sido inculcar una serie de valores universales como la cooperación, la solidaridad, la igualdad, el respeto, la fraternidad y la tolerancia.

 

La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.

Aristóteles.

La actividad que voy a exponer en la siguiente ponencia se desarrolló en el curso 2008/2009 en dos cursos de 3º de la ESO  del IES Ulia Fidentia de Montemayor. Era la primera vez que tenía que enseñar “Educación para la Ciudadanía”, me enfrentaba a una nueva materia –al menos para mí- que había suscitado entre la opinión pública una gran controversia. Dejando  aparte opiniones personales, la primera dificultad a la que se enfrenta un profesor que tiene que impartir esa materia es el tiempo, pues sólo tiene cuatro horas al mes, con suerte, ya que en el horario se distribuían a última hora del lunes y viernes respectivamente para  cada curso. Era frecuente perder alguna hora, sobre todo por festividades.

La pregunta que pronto surge es: ¿Cómo es posible impartir esta materia? A lo que pronto se concluye, tras un breve momento de reflexión, que es imposible dar tanto contenido en tan poco tiempo. Sin embargo, la finalidad de “Educación para la Ciudadanía” es conseguir ciudadanos activos que valoren y conozcan la Democracia, así como una serie de valores universales: la igualdad, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, etc.

Difícilmente se pueden aprender si nos limitamos a conocer un conjunto de definiciones, y a evaluarlos a través de un examen. Pienso que no tiene sentido. Que no es la esencia  ni la finalidad de la materia. ¿Cómo podemos enseñar realmente estos valores y además desarrollar, conjuntamente, las competencias básicas dentro del alumnado?

A través de una actividad complementaria se puede reforzar el desarrollo de estas competencias básicas y, al mismo tiempo, enseñar estos valores que anteriormente mencionamos. Esta actividad complementaria consistió en publicar un libro de fotografías antiguas clasificadas en una serie de apartados, realizando un comentario de cada imagen. El libro se llamaría “Imágenes para el recuerdo”. Esta experiencia ya se realizó en el IES Miguel Crespo de Fernán Núñez, la novedad entre ambos proyectos estaría en la finalidad.

Analizando esta actividad complementaria, existe una relación directa entre la enseñanza de determinadas áreas o materias y el desarrollo de ciertas competencias básicas. Cada una de las áreas contribuye al desarrollo de diferentes competencias y, a su vez, cada una de las competencias básicas se alcanzará como consecuencia del trabajo en varias áreas o materias.

Por esta razón, y para abarcar la amplitud de este proyecto, se convirtió en un Grupo de Trabajo donde también se implicaron profesores de nuestro Centro. El Grupo de trabajo estaba formado por los siguientes compañeros:

  • Antonio Jesús Ariza Serrano.
  • Andrés Aguilar del Moral.
  • Rafael Alba Blancat.
  • Antonio Jesús Ariza Perales.
  • Francisco Javier Ávila López.
  • Francisco Campos Maza.
  • Rafael Expósito del Río.
  • Catalina Jaén López.
  • Juan Alfonso Luque Muñoz.
  • Luis Daniel Navas Vera.
  • Josefa Polonio Armada.
  • Antonio José Quintero Caballero.
  • Amalia Santias Pérez.

Para contribuir a un completo desarrollo de las competencias básicas es fundamental el concepto de interdisciplinariedad. De ahí la justificación de crear este grupo de trabajo, pues era de suma importancia la aplicación conjunta de nuestros conocimientos para poder transmitirlos correctamente al alumnado.

Una muestra para exponer esta multidisciplinariedad es enunciar los capítulos en los que se divide el libro, dando una muestra clara del conjunto de saberes y materias necesarios para dicha publicación. El índice de “Imágenes para el recuerdo” es el siguiente:

  1. Medio natural y urbanismo.
  2. Sociedad.
  3. Economía.
  4. Política.
  5. Cultura y deportes.
  6. Fiestas populares.
  7. Religión.

Empecemos por la definición de las competencias básicas según nuestra legislación:” Serían aquellos  aprendizajes que se consideran imprescindibles.  De ahí su carácter básico e interdisciplinar. Son aquellas competencias que debe haber desarrollado un joven o una joven al finalizar la enseñanza obligatoria para poder lograr su realización personal, ejercer la ciudadanía activa, incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de la vida”. Un concepto que tiene una denominación distinta pero cuyo valor ya había sido expuesto por Aristóteles en el siglo IV a.C. Una vez adaptadas la normativa comunitaria a la española quedaron sintetizadas en ocho competencias básicas. De éstas nosotros aplicamos directamente siete en el desarrollo de esta actividad complementaria:

  • Competencia en comunicación lingüística.
  • Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico.
  • Competencia en el tratamiento de la información y competencia digital.
  • Competencia social y ciudadana.
  • Competencia cultural y artística.
  • Competencia para aprender a aprender.
  • Autonomía e iniciativa personal.

Como hemos mentado más arriba, la planificación de las actividades complementarias puede reforzar el desarrollo del conjunto de las competencias básicas. Sirviendo, al mismo tiempo, para una mejor evaluación en cuanto a los objetivos y fines de la asignatura.

La siguiente parte de mi exposición trata de dilucidar cómo se aplicaron cada una de estas siete competencias básicas en la realización del libro Imágenes para el recuerdo.

  1. COMPETENCIA EN COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA.

Dentro de este proyecto la comunicación lingüística representaba una de las más importantes. Esta competencia se refiere a la utilización del lenguaje como instrumento de comunicación oral y escrita. Permite desarrollar pensamientos, vivencias y opiniones, así como dialogar, formarse un juicio crítico, generar ideas y estructurar el conocimiento, dando coherencia al discurso.

Además implicaba en el alumnado desarrollar, al mismo tiempo, una metodología propia de la historia oral. Pues debía conversar con familiares, realizar una serie de metódicas cuestiones para descifrar el contenido de aquella fotografía. Debían, por lo tanto, dialogar y escuchar –qué gran virtud, perdida en nuestros días- para aprender lo que ningún libro podría reemplazar: la experiencia personal.

Después, nuestros alumnos debían leer consultando una bibliografía específica (usando también internet)  para completar y procesar la información para, finalmente,  redactar el comentario de la fotografía.

2. COMPETENCIA EN EL CONOCIMIENTO Y LA INTERACCIÓN CON EL MUNDO FÍSICO.

La importancia de esta competencia se pone de manifiesto en el primer capítulo de nuestro libro: “Medio natural y urbanismo”. Fundamental es para el alumnado conocer su entorno más cercano para, de esta manera, poder asimilar unas ideas previas necesarias para su aprendizaje. El alumnado tuvo que utilizar conceptos y procedimientos propios de la Ciencias Naturales y la Geografía  para la redacción de este capítulo. Con una dificultad añadida, era un paisaje rural y urbano que se había transformado; ellos veían directamente el resultado de esa evolución pero no conocían cómo había sido posible. Inmediatamente les llamó la atención cómo había cambiado Montemayor, sus calles, sus casas se habían multiplicado, los múltiples corrales había desaparecido, su colegio no aparecía, la torre de la iglesia de la Asunción aún no había sido restaurada, los nombres de las calles y plazas habían cambiado, el tiempo parecía haberse detenido: hombres y mujeres posando alegremente para aquellas instantáneas, como si no hubiese prisa.

Por lo tanto, es la habilidad para interactuar con el mundo físico, formando parte de esta competencia la adecuada percepción del espacio físico en que se desarrollan la vida y la actividad humana, partiendo en primer lugar de un entorno inmediato.

Asimismo, la competencia de interactuar con el espacio físico lleva implícito ser consciente de la influencia que tiene la presencia de las personas en el espacio, su asentamiento, su actividad, las modificaciones que introducen y los paisajes resultantes. Los alumnos son protagonistas de los cambios experimentados en el último siglo, pues tienen la prueba, la imagen de cómo fue,  y son testigos del presente.

3. TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN Y COMPETENCIA DIGITAL.

Si hay alguna competencia en que nuestros alumnos superen en muchas ocasiones a sus profesores es, precisamente, en el desarrollo de esta competencia. En este proyecto han sido necesarias, desde el principio, la utilización de las nuevas tecnologías de la información. Para que no se extraviase ninguna fotografía –muchas de ellas con un gran valor sentimental- los alumnos de nuestro Centro debían tener digitalizadas todas las imágenes. Lo que supone que tenían que escanear las fotografías y tratar digitalmente las imágenes para mejorar las deficiencias que el tiempo había producido en muchas de ellas.

Además, tenían que buscar, procesar y obtener información en internet para completar la que habían conseguido anteriormente a través de bibliografía y preguntando a sus padres, abuelos, tíos y demás familiares. Completar sus conocimientos a través de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de la información y comunicación.

4. COMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA.

Esta competencia es la fundamental en este proyecto. La iniciativa surgió en la asignatura de “Educación para la ciudadanía” y la finalidad fundamental consistía en que el alumnado aprendiese a colaborar, comprometerse en un proyecto, participar, tomar decisiones y, sobre todo, comprender la realidad social en que se vive partiendo de su pasado más cercano.

Nuestro alumnado debía dialogar con sus familiares más cercanos, o con otras personas de su entorno más mayores con lo que se favorecía un mejor entendimiento intergeneracional.

Esta competencia, además, favorece la comprensión de la realidad histórica y social del mundo, su evolución, sus logros y sus problemas. Han estudiado la historia de su localidad, las dificultades que las generaciones anteriores han sufrido para alcanzar un mundo más justo, para, de este modo valorar la democracia como un gran logro, que ha supuesto el esfuerzo de muchas personas. Valorar la libertad y la igualdad como un derecho inherente al ser humano, que por desgracia no todas las personas pueden tener.

Por otro lado, intentamos responder a la pregunta que se nos planteaba inicialmente en el libro de texto:” ¿qué puedo hacer yo para cambiar el mundo?”. ¿Cómo puede un alumno transformar lo que hay de injusticia en el mundo? En el momento en que intenta cualquiera se plantea esta pregunta, un inmenso sentimiento de impotencia lo embarga. Se resigna, y se justifica diciendo que no puede. Este fue el sentimiento generalizado de la clase. Y tenían razón, es difícil que una persona pueda cambiar el mundo. Pero si lo intentamos entre todos, podamos hacer un pequeño cambio. Llegamos al acuerdo de que donaríamos la mitad de los beneficios  a alguna asociación local o ONG. El libro “Imágenes para el recuerdo” consiguió vender más de 500 ejemplares, en una localidad en la que están censado menos de 3750 personas. Conseguimos recaudar 1600 euros. Esta cantidad se dividió a medias entre la Asociación contra el Cáncer de Montemayor y una ONG que destinaría los fondos a construir una escuela en Bolivia. Una cantidad importante para un país como éste.

En síntesis, con esta competencia intenté inculcar valores y prácticas democráticas en el alumnado y así como que ejerciesen  una ciudadanía activa contribuyendo a la construcción de un mundo más solidario y justo.

5. COMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA.

La fotografía como arte, ciencia y experiencia humana han ido evolucionando desde su descubrimiento, además de ir construyendo un lenguaje artístico. Es indiscutible el avance que ha experimentado en los últimos años con la introducción de las cámaras digitales, pero esto no siempre fue así. De ahí la importancia de conjugar el fotografía realizadas a principios del siglo XX, con los programas informáticos más avanzados como Photoshop. Los estudiantes lo hicieron perfectamente. Escanearon, trataron digitalmente las imágenes y las almacenaron.

De esta forma, esta actividad sirvió para conservar estas fotografías que, de otra forma, hubiesen desaparecido con el paso del tiempo. Rescatamos aquellas fotografías que, celosamente, estaban guardadas en aquellos álbumes o cajas de metal de cada hogar, para que de manera conjunta sirviesen para ilustrar con imágenes el pasado de Montemayor y sus vecinos. La intrahistoria como la denominaba don Miguel de Unamuno.

La finalidad de esta competencia es que el alumnado sea capaz de apreciar, disfrutar con el arte en general y en todas las manifestaciones artísticas, en esta ocasión la fotografía. También la inquietud, el deseo y voluntad de cultivar la propia capacidad creadora y un interés por participar en la vida cultural y contribuir a la conservación del patrimonio cultural y artístico, de la memoria de una comunidad.

6. COMPETENCIA PARA APRENDER A APRENDER.

A través de la realización de este grupo de trabajo, tanto estudiantes como profesores hemos hecho frente a un reto nada desdeñable: publicar un libro. Nos hemos exigido mutuamente y hemos tenido que aprender a través de la colaboración de unos y otros. La interdisciplinariedad ha sido fundamental para poner en práctica esta competencia y para lograr la culminación de todos nuestros fines.

Esta competencia significa ser consciente de lo que se sabe y de lo que es necesario aprender. Para alcanzar el conocimiento al que queremos llegar es necesario poner en práctica una serie de estrategias o de técnicas de estudio tales, como el trabajo en equipo, análisis de fuente, tratamiento de la información, utilización de los recursos tecnológicos, etc.

Con otras palabras, la metodología seguida en esta actividad han sido las propias del aprendizaje significativo o constructivo, partiendo el alumnado de unas ideas previas y construyendo un nuevo conocimiento de la realidad a partir de su entorno más inmediato.

7. AUTONOMÍA E INICIATIVA PERSONAL.

El punto de partida de nuestro proyecto “cambiar el mundo con un pequeño gesto” supone poder transformar las ideas en acciones; es decir, proponerse objetivos y planificar y llevar a cabo proyectos. Requiere, por tanto, poder reelaborar los planteamientos previos o elaborar nuevas ideas, buscar soluciones y llevarlas a la práctica. Muchas fueron las dificultades que surgieron pero merecieron la pena al ver publicado “Imágenes para el recuerdo”. Libro que ayudó a su vez a la Asociación del Cáncer de Montemayor a concienciar sobre esta enfermedad y que ayudará a que niños bolivianos puedan tener el derecho a una educación.

Para finalizar, hablaré del balance global de la actividad. Muchos de los objetivos y finalidades que nos propusimos alcanzar al comienzo del curso fueron alcanzados como he expuesto más arriba; pero otros no y he de hacer una autocrítica para mejorar aquellos aspectos que no se han conseguido. En primer lugar, el curso no es el más adecuado para desarrollar esta actividad, pues el alumnado tuvo serias complicaciones a la hora de hacer el comentario fotográfico, ellos no han estudiado aún el siglo XX, por lo que estaría más indicado para alumnos de 4º de la ESO. Por su edad aún no han alcanzado un conocimiento comprensivo, y sus método de trabajo son más propios –por cercanía y su experiencia- del primer ciclo de la ESO.

En segundo lugar, hubo un porcentaje del alumnado que no participó activamente, que no dedicó casi nada de tiempo a hacer los comentarios o a traer fotografías digitalizadas, aunque he de decir que fue una minoría del alumnado y, lo que es más importante, muchos alumnos y alumnas que no mostraban interés por la asignatura, se implicaron en este proyecto, formando parte de un aprendizaje que de otra forma no hubiese tenido lugar.

En tercer lugar, los múltiples retrasos sufridos por no cumplir el calendario previsto, unas veces por causa del alumnado y otras del propio profesorado. Esto supuso que la publicación del libro tuviese lugar en el mes de junio, habiéndose previsto su finalización a finales del segundo trimestre.

A pesar de todas estas dificultades, el balance global ha sido claramente positivo, pues tanto el  alumnado como el profesorado a través de la empatía, de la superación y esfuerzo, del trabajo en equipo, conseguimos que estos objetivos que entre todos nos habíamos propuesto en septiembre fuesen felizmente alcanzados al finalizar el curso.