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Taller de “Malaprensa” como recurso didáctico.

Autores

Eva Molina Saavedra

Santiago Navajas Gómez de Aranda

Resumen

En esta comunicación se presentará el trabajo realizado con alumnos de Sociología, de 2º de Bachillerato, como parte del trabajo que realizaron para participar en la realización de un periódico on line dentro del concurso El País de los Estudiantes.  Para ello realizamos una sesión semanal en la que reunidos en la Biblioteca del Centro, rodeados de periódicos y ordenadores con conexión a Internet, celebrábamos una junta de redacción del periódico en el que nos dedicábamos a buscar en la información, opiniones, etc. de los diversos diarios de prensa escrita las erratas, errores, falacias, que se hubieran cometido.

Diseñando un periódico 2.0

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Todos los años el diario El País organiza un concurso entre los estudiantes de secundaria y bachillerato para que escriban y diseñen su propio periódico.  La iniciativa es loable porque incentiva dos de las competencias básicas de la educación obligatoria: la escritura y la lectura desde un punto de vista creativo y dinámico.  Los alumnos adolecen, como la sociedad española en general, de un déficit de comprensión lectora y de capacidad de escritura.  Y también de una preocupante ignorancia de la actualidad respecto de los acontecimientos más importantes que les rodean, los cuales suelen ser manejados en el mejor de los casos con una inocua superficialidad, sensiblería y ausencia de rigor y método.

Por ello la elaboración de un periódico por ellos mismos puede ser una iniciativa provechosa para una auténtica y real educación en la cultura mediática en la que vivimos inmersos pero de la que, sin embargo, los jóvenes se alejan a una velocidad de vértigo, consumidores de dietas bajas en palabras y también en ideas poderosas (véase el fenómeno twitter, una red social que sólo permite escribir 140 caracteres, en un proceso imparable de jibarización del pensamiento). Unos datos que reflejan el envejecimiento de la audiencia de diarios y revistas se recogen en un estudio de la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación, que alerta del importante descenso de la audiencia de diarios y revistas en nuestro país. Además, entre 2008 y 2009, la edad promedio del lector de diarios pasó de los 43,8 a los 44,1 años, según datos del Marco General de Medios en España, que anualmente realiza la AIMC. Esta circunstancia no es exclusiva de la prensa diaria, pues también envejecen el lector de suplementos (de 45,8 a 45,9 años) y revistas (de 41,6 a 42,0 años), lo que resulta especialmente llamativo en un año en el que la edad promedio de la población española descendió de 45,6 a 45,5 años.

Otros datos tampoco permiten ser optimistas respecto a la situación de la prensa, insistiendo en las carencias intelectuales del público.  Según datos de la Asociación Española de Editores:

— España es un país subdesarrollado en lectura de prensa. El índice nacional de difusión, es decir, el número de lectores por cada 1.000 habitantes, es de unos 90. Este dato contrasta con el índice de lectura de los países nórdicos o con el de la media europea, unos 175.

— Cada año se leen menos periódicos y revistas en papel y más publicaciones on line en el ordenador.  Pero la subida de lectores on line no da para compensar la pérdida de lectores en papel.

— Hay menos lectoras que lectores. Y la edad media del lector es elevada, más de 44 años.

Por tanto, en un proyecto de innovación respecto a la lectura y a la escritura no puede faltar un referente periodístico, dado que los dos grupos más susceptibles de mejora gracias a la educación, los jóvenes en general y las mujeres en particular, son también los que presentan unas carencias formativas más acusadas.

Decíamos antes que la iniciativa de creación de un diario puede ser loable y una iniciativa provechosa para la educación mediática de los alumnos.  Sin embargo, El País ha elegido para ello un formato desfasado, simulando el formato de un periódico de papel, aunque su presentación sean on line, tanto en su estructura como en el software de diseño. No parecen darse cuenta en el grupo editorial PRISA, que publica El País, que es absolutamente necesaria para la supervivencia de la prensa un cambio tecnológico así como una renovación tanto en la maquetación como en el proceso de escritura, haciendo ésta mucho más flexible y amena sin renunciar a la profundidad y al rigor.  En la cuadratura de este círculo vicioso, que ha de hacerse virtuoso, reside la clave de la cuestión.

Uno de los factores que más incide en el desprestigio de la prensa tradicional reside en el cúmulo de falacias, tergiversaciones, errores, sesgos y, en general, todo el cúmulo de mentiras, medias verdades y estadísticas con las que suelen adornarse.  Cuando el lector no tenía salida a otras informaciones, o éstas eran complicadas o caras de conseguir, los periódicos gozaban de cierta impunidad hacia el falseamiento de la realidad.  Pero gracias a Internet, a la emergencia de los blogs y a la apertura de canales de información alternativa (redes sociales), la jerarquía de las cabeceras usuales ha saltado por los aires.  Un académico y CEO tan presuntamente poderoso como Juan Luis Cebrián, antiguo director de El País y hoy hombre fuerte de toda la organización de PRISA, acostumbrado a pontificar urbi et orbe desde sus esporádicas columnas de opinión, puede verse discutido, zaherido y ridiculizado en sus argumentos en cuestión de segundos por toda una nube de blogueros más o menos anónimos que han disuelto el tradicional orden vertical por una auténtica democracia opinadora.

Como bien ha explicado el antiguo Presidente de la Junta de Extremadura José Luis Rodríguez Ibarra[i]:

“Pero en esta Revolución Tecnológica las nuevas tecnologías nos obligan a hacer cosas diferentes, porque el uso de las mismas ha variado los hábitos, las costumbres, la mentalidad y la forma de querer saber de los ciudadanos. No estamos ante un ciudadano que quiere más de lo mismo, sino ante ciudadanos que exigen otras formas distintas de ver el mundo.”

Y es que el nuevo lector de periódicos ya no puede ser el pasivo y tecnológicamente analfabeto que asentía ante “su” periódico como si fuera una hoja parroquial.  El lector del presente y del futuro será activo y tecnológicamente capacitado o no será.  Y el periódico del presente y del futuro habrá de potenciar la dimensión de red social, aprovechando el potencial de conocimientos y perspectivas de sus lectores, convertidos de alguna forma en co-redactores.

En la experiencia que ahora se presenta se ha insistido tanto en la dimensión propiamente tecnológica como en la que atañe a la formación lectora del alumnado.  En cuanto a la primera se creó un blog dedicado a la elaboración y presentación de las diversas noticias, artículos, fotografías y, en general, todo el material que fuese a ser finalmente usado en la creación del periódico digital.

Para la formación lectora de los alumnos, que ahora se presenta, se creo un denominado “Taller de Malaprensa”, es decir, la detección, selección, comentario, crítica de las opiniones, artículos, fotografías y cualquier material que hubiese sido publicado por los periódicos.  De este modo se enseñó a tener una perspectiva crítica frente a lo publicado, convertido muchas veces por el simple hecho de su presentación pública (el mantra “lo ha dicho la televisión”) en un dogma de fe.   Luego los periódicos se quejan, pero tienen el enemigo en casa: incompetencia, malos hábitos, falta de valor añadido.  En suma, como advierte Enrique Dans[ii]:

“Pero el “método WSJ” no sirve para cualquiera: es fruto de un proceso de ensayo y error que abarca ya casi quince años y dos propiedades diferentes,y que se asienta en un contenido con demanda a escala mundial, interés evidente y clientes con escasa sensibilidad al precio. Hacer lo mismo con un diario vulgar, con contenido procedente en su mayoría de agencias, con errores factuales abundantes, con contenidos burdamente manipulados o que imposibilite la natural tendencia social de sus lectores a socializar la experiencia de lectura lleva a la mayoría de éstos a preguntarse eso de… “¿y por esto queréis cobrar?” Los usuarios pagamos por aquello que valga la pena, no por basura, por mucho que venga bien empaquetada y en un dispositivo precioso. Y eso es algo que el iPad, lo miren como lo miren los editores, no va a conseguir cambiar.”

Se han seleccionado algunas de las informaciones manipuladas, mal presentadas, tergiversadas o sesgadas que han sido deconstruidas.  Para ello, dentro de la asignatura Sociología de la Vida Cotidiana impartida en 2º de Bachillerato se reservó una hora a la semana para dicho Taller en el que se hizo un uso intensivo de Internet para buscar contrainformación que sirviese para reequilibrar los contenidos frecuentemente torticeros publicados por la inmensa mayoría de los periódicos, las cabeceras más vendidas de la prensa española que son, sin embargo, cada vez menos “más vendidas”

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Salario de mujeres y su presunta “discriminación”

 

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Discriminar (DRAE):  Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.

En la presentación de la noticia sobre las diferencias salariales entre hombres y mujeres dada por El Mundo[iii] se cuela el sustantivo “discriminación”.  El titular sugiere que a igualdad de circunstancias, ceteris paribus, las mujeres cobran menos que los hombres.  Es decir, que se da un trato de inferioridad al colectivo de las mujeres a causa precisamente de su sexo.  Uno de los titulares menores apunta en esa dirección al sugerir “la dificultad para lograr ascensos”.  En realidad, este es un tópico que se repite todos los años.

Sin embargo, los datos y diferentes estudios apuntan a que la desigualdad se produce pero no así la discriminación.  Veamos diferentes estudios.

Un estudio de Juan J. Dolado y Vanesa Llorens[iv] sólo encontraba una diferencia salarial del 10% entre hombres y mujeres con rango universitario.  Y si además se tenía en cuenta que los hombres eran mayores, trabajaban más horas a la semana, tienen más experiencia laboral, más antigüedad, trabajan menos en el sector público y ocupan más puestos directivos, la brecha salarial resultante se queda en sólo un 3%.  En el caso de que no tuvieran formación universitaria la brecha se ampliaba al 23% y teniendo en cuenta las variables de control se reducía bastante menos, sólo hasta el 20%.   En este último caso sí que parece operar una discriminación por parte de los empresarios aunque no tiene que ser achacada a la variable sexual sino a alguna otra relacionada con ella como el tipo de estudios llevados a cabo, ya que los estudios de ciencias o ingenierías están mejor remunerados que los de letras o humanidades lo que también afecta a los estudios de formación profesional.

Por tanto, si se empleara el verbo discriminar en el sentido de “distinguir” por consideraciones de expectativas de productividad sí cabría hablar de cierta discriminación en el mercado laborar a favor de los hombres.  Pero ello no estaría vinculado al machismo sino a la consideración del rendimiento esperado, del mismo modo que las compañías de seguros discriminan, en el sentido de distinguen, a las mujeres favorablemente respecto a los hombres.  Tanto en un caso como en otro, dicha discriminación-distinción podría cambiar si la conducta de unos y otras cambiase con el tiempo.  Es decir, las mujeres podrían ganar más que los hombres (como de hecho ya ganan las solteras de cuarenta años) o los hombres podrían llegar a pagar menos por sus seguros.

Otros dos estudios, esta vez en el ámbito anglosajón. En el primero, Marianne Bertrand analizó[v] la evolución de los salarios de los licenciados en sus programas de MBA. En el segundo, June O`Neill y Dave M. O’Neill analizaron[vi] para NBER, las razones de las diferencias entre salarios de hombres y mujeres. Y en ambos casos, las conclusiones fueron idénticas: no hay diferencias cuando las circunstancias son iguales.

De esta manera, por ejemplo, O`Neill descubrió que en EEUU, “comparando los salarios entre mujeres y hombres de entre 35 y 43 años que nunca se han casado ni han tenido un hijo, se encuentra una pequeña diferencia a favor de las mujeres”. Algo parecido a lo que afirma Bertrand, cuando dice que “las diferencias salariales se pueden explicar fundamentalmente en razón de la experiencia laboral y el número de horas trabajadas”, sin que el sexo del empleado tenga relevancia.

Es decir, ni hay discriminación sexual ni los empresarios son machistas.  Realmente las diferencias salariales vienen dadas, como señala el Xavier Sala i Martin, porque[vii]:

“…  la verdadera diferencia entre hombres y mujeres proviene del distinto papel juegan dentro de la familia (el rol familiar): por alguna razón, son muchas más las familias que deciden que será la mujer la que irá a buscar a los niños al colegio (y por tanto, la que tendrá menos flexibilidad en su trabajo), la que renunciará a empleos que conlleven viajes o largas horas o la que abandonará el mercado laboral durante meses cuando se tienen hijos. Y como la dedicación y la flexibilidad son características que se valoran económicamente, quien las acepta (y en este caso tiende a ser el hombre), acaba cobrando más.”

Energía nuclear, ¿no, gracias?

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Uno de los peores tópicos que inundan la prensa diaria es la creencia de que el catastrofismo es lo único que vende y mueve a la población.  Las ONGs ecologistas se han apuntado a la táctica lo que debe ser advertido porque últimamente estos grupos privados se están introduciendo cada vez más en los institutos públicos de secundaria violando el principio de laicidad de los mismos, promoviendo su ideología y haciendo proselitismo de sus postulados.

Un caso paradigmático es el de la demonización de la energía nuclear, en el que miedos exarcerbados por una superstición anticientífica promueven el miedo injustificado.

En el caso de la ONG Ecologistas en acción lo comprobamos en su nota sobre el accidente nuclear de Chernobil.    Afirman los activistas que hubo[viii]:

“… miles de personas muertas (200.000 según la Academia de Ciencias de Rusia y 165.000 según la aseguradora Swiss-Re) y los cientos de miles de afectados de cáncer, deformaciones congénitas, etc.”

Sin embargo, la realidad no deja de ser dura pero no tanto.  Manuel Lozano lo explica (siguiendo la reseña de Juan José Gómez)[ix]:

La enorme radiactividad liberada mató a cincuenta y seis personas, casi todos ellos parte de una cohorte de bomberos, pilotos de helicóptero y otros trabajadores que el autor no duda en calificar de héroes. Se dieron también muchos casos de cáncer de tiroides en niños (casi todos tratados con éxito), y es indudable que algunos de los «liquidadores» (el más de medio millón de trabajadores, casi todos jóvenes, casi todos militares, que se ocuparon de limpiar las instalaciones destruidas) desarrollaron, o desarrollarán, cáncer o leucemia. La Organización Mundial de la Salud, no obstante, lleva cinco lustros estudiando este grupo de alto riesgo sin haberse establecido hasta el momento un aumento significativo de cánceres sólidos o leucemias con respecto a las poblaciones de control que no fueron expuestas a la radiactividad.”

La diferencia es significativa.  También relacionan los activistas (al fin y al cabo ecologistas somos todos.  Pero no todos creemos que haya que engañar, exagerar y aterrorizar para cuidar el medioambiente) Chernóbil con las centrales nucleares en funcionamiento cuando saben que no es así.  De nuevo Manuel Lozano se lo explica:

“…  el modelo ruso presentaba características radicalmente diferentes de los reactores mayoritarios hoy en el mundo (los llamados reactores de agua ligera, de los que hablaré más tarde). En éstos, las leyes físicas impiden que la reacción en cadena se descontrole como ocurrió en Chernóbil2; además, el tremendo búnker de hormigón armado de más de un metro de espesor que protege el núcleo (y del que el reactor soviético carecía, debido a sus aplicaciones militares) habría resistido, muy probablemente, las explosiones químicas (ningún reactor nuclear puede explotar como una bomba atómica) que destrozaron la cúpula de aquél, quedando, por tanto, contenida toda o buena parte de la radiactividad en su interior.”

Por supuesto, el debate nuclear es complejo y con él nos jugamos mucho.  Recientemente incluso detractores tradicionales de la energía nuclear están cambiando sus posiciones, como indicaba el editorial de El País señalando que la opción progresista en la actualidad pasaba por ser pro-nuclear cuando hasta hace poco se defendía lo contrario[x]:

“… las autoridades europeas se muestran cada vez más inquietas con los problemas que se perfilan para el suministro energético, cuyas consecuencias son tanto económicas como políticas, estratégicas y de seguridad… el gas y el petróleo, combustibles básicos en el transporte y en la producción de electricidad, presentan fluctuaciones imprevisibles de precios, pero además proceden de países, especialmente Rusia y el Golfo Pérsico, que cada vez plantean más incertidumbres como suministradores fiables…ha llevado a la Comisión Europea a romper con un tabú en Europa en las últimas décadas (con la excepción de Francia y Finlandia) y plantear la necesidad de relanzar el sector nuclear como fuente de energía.”

A lo que también habrá contribuido, sin duda, el declarado posicionamiento pro-nuclear de Obama en los EE.UU., al respaldar con avales públicos los proyectos de nuevas centrales nucleares en Estados Unidos, 30 años después de la construcción de las últimas en ese país.

Pero, en cualquier caso, el debate se debe producir sin retórica banal y, sobre todo, sin alarmismo catastrofista.

Coste de fumadores: bulos por una “buena causa”

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¿6.000 millones es igual que 5.000 millones?  Luego veremos que para la prensa efectivamente las matemáticas son relativas y tres puede ser mayor que cinco.  En este caso, se mezcla el ansia que vimos en el apartado anterior del catastrofismo con la falacia de no contar lo que interesa, en este caso los beneficios.

¿Cómo hacen las cuentas?  RTVE no lo explica[xi] pero El País sí[xii].  El informe de la Sociedad Española de Neumología da los siguientes datos:  el coste asociado a fumar vendría dado por los 6.870 millones del coste de enfermedades relacionadas con el tabaco y los 7.840 millones que les cuesta a las empresas la pérdida de productividad y la limpieza asociada.  El beneficio del tabaco es, por el contrario, 9.266 millones.  El resultado de la operación es 5.444 millones.  Que por un curioso mecanismo de redondeo ninguno aproxima a 5.500 millones sino que se hace por defecto a los redondos 5.000 milllones o, de forma completamente injustificada, a los 6.000 millones de RTVE que no nos extraña que no quiera facilitar las cifras originales.

¿Son estas cifras fiables?  No.  Se han ofrecido dentro del marco de un interesado y sesgado, las Jornadas 2010: Año decisivo para el control del tabaquismo, dentro de la cruzada que se ha emprendido contra el consumo de tabaco (en palabras de Javier Marías “una especie de pulsión hacia recortes de la libertad… dentro de un afán prohibicionistas generalizado”)  Es como informar sobre las corridas de toros recabando datos del Congreso Mundial de Animalistas Vegetarinos sin Fronteras.

Pero nosotros podemos investigar más allá del periódico buscando datos que sí sean científicos no sesgados.  Así, uno de los estudios más reconocidos sobre la cuestión es de W. Vip Viscusi, “Cigarette Taxation and the Social Consequences of Smoking”, en Tax Policy and the Economy[xiii], volumen 9, donde la conclusión es que el fumador medio genera un beneficio neto para la sociedad de 30 centavos por paquete, ¡antes de impuestos!  Este resultado es posible si se cuentan todos los beneficios junto a todos los costes.  (mirar Heath)

Podemos por tanto presentar los argumentos de los anti-tabaco frente a los pro-tabaco.  Éstos defienden que los grandes fumadores generalmente no viven lo suficiente para desarrollar las costosas enfermedades crónicas que afectan a los más ancianos, lo que ayuda a reducir el presupuesto sanitario.  Los adversarios del tabaco aducen que sí se incrementa en cuanto que los fumadores enferman crónicamente más jóvenes y a una tasa más alta que el resto de la población.  Realmente ambas posiciones están infradeterminadas por los datos disponibles.  Así si antes mencionábamos el informe de Viscusi hablando de un beneficio de 30 centavos por paquete, antes de impuestos, el Center for Disease Control and Prevention publicó en 2002 una investigación según la cual cada paquete llevaba a un coste asociado de 7 dólares en cuidados médicos y perdida de productividad.

La cuestión se complica porque depende de los servicios gratuitos sanitarios que cada sistema de seguridad social ofrece en relación a la edad inferior a la que mueren los fumadores y el ahorro asociado en sanidad y pensiones.

¿Tres es mayor que cinco?  Depende.  El relativismo llega a las matemáticas.

La idea de crear este taller vino de un blog titulado precisamente Malaprensa (www.malaprensa.com) en el que Josu Mezo se dedica a rastrear y cazar precisamente los errores, falacias y sesgos indeseables en la prensa española.  Otros blogs que realizan esta tarea de vigilancia, denuncia y limpieza de lo publicado son los blogs

www.wonkapistas.blogspot.com

http://periodistas21.blogspot.com/

http://www.librodenotas.com/

Los siguientes casos los extraímos del blog Malaprensa relativos ambos al mal uso de las matemáticas y a la necesidad de comprobar las cifras sobre todo como en ocurre en estos casos, relativamente fáciles de localizar.

Caso 1:  La banca cerró 1.634 oficinas, de las cuales los bancos clausuraron 740 y las cajas 783, ¿qué institución ha sido más agresiva en su recorte?  En números absolutos aparentemente las cajas.  Pero los números absolutos no son indicativos cuando hay que comparar dos magnitudes diversas.  Lo que hay que comparar son las magnitudes relativas.  El Mundo también informa de los datos relativos.  Así las 740 oficinas cerradas por los bancos suponen el 4,74 % de su red mientras que las 783 oficinas cerradas por las cajas significan el 3,13 % de la suya.  ¿Quién ha sido más agresivo en su estrategia de cierre de oficinas?

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Es decir, que para El Mundo si el banco A cierra el 3% de sus oficinas y el banco B cierra el 5% de sus oficinas entonces el primer banco es más agresivo.  O bien, tres es mayor que cinco.

Pero es que las Matemáticas no suelen ser el punto fuerte de la prensa.  Otro ejemplo seleccionado por el blog Malaprensa lo constituye este titular del Abc

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Y el periódico lo explica de este modo:  “Según los cálculos del Ejecutivo, la factura total de la subida de impuestos ascenderá a 11.650 millones de euros…  Teniendo en cuenta que el Instituto Nacional de Estadística tiene censadas en España a algo más de 14 millones de familias.”  Que constituye un ejemplo meridiano de la falacia del medio pollo comido por dos personas desde el punto de vista estadístico de la media cuando en realidad una de ellas se ha comido el pollo entero y la otra nada.  En este caso la falacia viene dada por dividir el monto de la subida entre el número de familias, suponiendo que todas ellas van a pagar lo mismo cuando en realidad pagarán muchísimo más las familias con ingresos altos que las familias con ingresos más bajos.  El IVA pagado por un Rolls Royce es evidentemente mucho mayor que el pagado por un Kia.

Sería interesante constatar el peso real de la subida de impuestos en distintos tipos de familia y su proporción de contribución respecto a sus ingresos totales.  Pero el cálculo realizado, y todavía más el haberlo llevado a titular principal de la portada, es uno de los peores casos de mala prensa con el que nos hemos topado.

Casi tanto como las noticias inspiradas en la falacia “me como una y cuento veinte”.  ¿De dónde sacan los medios que en España hay nada menos que 20.000 niños prostituidos y 400.000 prostitutas?

Hagamos un pequeño ejercicio analítico[i]

“Antes de que acabe de leer este artículo, en un solo minuto, morirán 100 personas a causa de la malaria. De estas, un 95% serán menores de 5 años. Cada año la malaria mata a más de un millón de niños, la mayoría en África.”

En sólo tres líneas la articulista demuestra que no sabe sumar, multiplicar, tomar tantos por ciento o todo junto.  Si 100 personas mueren cada minuto en el mundo por malaria al cabo de una hora habrán muerto 6000 personas y después de un año morirán 52.560.000 individuos.  De ellas al parecer el 95%, niños.  Es decir, 49.932.000 niños.  Así que literalmente la periodista no engaña –“la malaria mata a más de un millón de niños”- pero sí que exagera, o se queda corta, en algún momento.

En las conclusiones se reafirma en el error siguiendo la máxima “sostenedla y no enmedalla”:

“Muertes. La malaria mata al año a más de un millón de personas. Cada 30 segundos, un menor muere a causa de la enfermedad.”

Si hubiera la más mínima coherencia no podría darse que en el primer párrafo muriesen 95 niños cada minuto mientras que al llegar a las conclusiones la cifra se hubiera reducido a sólo 2.

Pero es que a los periodistas parece encantarles hinchar las cifras (la plaga catastrofista que nos asola. Ver: vacas locas, cambio climático, gripe A…)  Así se ha convertido en un tópico elevado a dogma que en España hay 20.000 niños prostituidos y 400.000 prostitutas.  Nadie sabe de dónde salen esas cifras pero se repiten mecánicamente.

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Aquí encontramos la conjunción perversa del catastrofismo vinculado a cifras hinchadas cuando los periodistas hacen caso acríticamente a las Ongs.  En este caso la Fundación Ambar cuyo objetivo es “Proteger la infancia, preservando la inocencia”[ii].  Para realizar el proyecto necesitan 170.000 euros que aún no han alcanzado.  En su web[iii] le atribuyen la cifra a Eva Blaudet de la OSCE (Oficina Europea para la Seguridad y la Cooperación) aunque la OSCE realmente sólo recoge los 2.749 casos registrados por las Fuerzas de Seguridad en cinco años, de los cuales el 25% serían los de explotación sexual.  Es decir, que de los 20.000 niños prostituidos según la Asociación Ámbar-CPI realmente sólo hay 762 casos.  ¿De dónde saca la cifra de 20.000 niños prostituidos?  Pues quizás del informe de la Guardia Civil de 2002[iv] en el que se habla de 23.020 mujeres ejerciendo la prostitución en clubes de carretera.  Y como cada vez que se transmite una noticia hay una perdida/distorsión de la información (¿inconsciente/interesada?) pues finalmente se producen “errores” como los citados.

Conclusiones

Vivimos el paso de la era Gutenberg a la era Google.  Ello supone un cambio en el sistema de formatos de lectura pero ninguno en el fondo de la cuestión: un lector enfrentado a un texto que le descubre una forma de relacionarse con el mundo.  De lo que se trata es de advertir que la ética del escritor y el lector debe seguir siendo la misma: la pasión por la verdad que implica una búsqueda activa de las fuentes más fiables para acabar descubriendo los hechos contrastados.

Uno de los aspectos problemáticos de la era Google es que del mismo modo que se multiplica la información veraz también lo hace, y a un ritmo mayor, el ruido ensordecedor de la demagogia, la mentira y las cortinas de humo.  Con el agravante de que la era Google lleva consigo una velocidad de vértigo en sus actualizaciones que opera en sentido contrario a la de la búsqueda pausada de la verdad.

Por ello es tan importante la educación en valores sobre la verdad y la veracidad en las escuelas que deben seguir siendo el baluarte de la lectura pausada y sosegada, del control de la tecnología por el hombre y no de la sumisión de éste al último artefacto alienante de las factorías Apple, Microsoft o la propio Google.  Porque sólo la verdad, y no la tecnología, nos hará libres.


Bibliografía

[i] Rodríguez Ibarra, José Luis.  Los cambios en la prensa escrita.  El País, 31 de marzo de 2010.  http://www.elpais.com/articulo/opinion/cambios/prensa/escrita/elpepiopi/20100331elpepiopi_4/Tes

[ii] http://www.enriquedans.com/2010/04/el-ipad-una-via-de-escape-para-los-editores-en-cinco-dias.html

[iii] http://www.elmundo.es/mundodinero/2007/07/17/economia/1184688916.html

[iv] ftp://ftp.cemfi.es/wp/04/0403.pdf

[v] http://www.chicagobooth.edu/gls/docs/BertrandGLSMarch2009presentation.pdf

[vi] http://www.nber.org/papers/w11240

[vii] http://www.columbia.edu/~xs23/catala/articles/2006/discriminacion/discriminacion.htm

[viii] http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article13312

[ix] http://www.revistadelibros.com/articulo_completo.php?art=4629

[x] El País, 8 de enero de 2007.

[xi] http://www.rtve.es/noticias/20100318/espana-gasta-mas-6000-millones-euros-atender-las-enfermedades-por-tabaquismo/324249.shtml

[xii]http://www.elpais.com/articulo/sociedad/tabaquismo/cuesta/Estado/5000/millones/ano/elpepusoc/20100329elpepusoc_9/Tes

[xiii] http://ideas.repec.org/h/nbr/nberch/10891.html



[i] http://www.elpais.com/articulo/sociedad/farmaco/barato/evita/casos/malaria/bebes/elpepisoc/20090917elpepisoc_3/Tes

[ii] http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/20/valencia/1258731250.html

[iii] http://www.ambarcpi.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2&Itemid=2

[iv] http://www.aboliciondelaprostitucion.org/textos/DO_INF_guardcivil_TSH2002.PDF